sábado, 28 de marzo de 2026

De cabeza III

 En latín a κεφαλή corresponde caput, y ambas voces tienen parecida serie de significados metafóricos: "extremo", "cima", "mando", un etcétera muy largo.  Cierto que el castellano cabeza no viene directamente de caput, sino de un derivado popular que sonaba algo así como *capitia.  Y sin embargo caput nos ha llegado como voz patrimonial, aunque casi siempre con sentido traslaticio.

Entreténgase el lector en repasar las varias acepciones de nuestra palabra cabo: y verá que todas responden, de cerca o de lejos, al concepto "cabeza": extremo de tierra que avanza sobre el mar; rango de quien manda un pelotón (o el ejército entero: en el medievo cabo significaba "general"); soga marinera (por frases como "tírame ese cabo", el extremo de la cuerda acabó designando a toda ella), y podríamos seguir un rato.  En efecto, cabo es el resultado castellano de caput (sonoriza la P intervocálica, U breve abre en O) y aún se nota su prístino sentido en modismos como "de cabo a rabo".

Lo mismo ocurre en otros idiomas: la P intervocálica de caput se mantiene sorda en italiano, pero todo el mundo sabe lo que es un capo de la mafia, y los que saben solfa conocen la expresión da capo "desde el comienzo".  La evolución peculiar de las consonantes francesas ha deformado bastante la palabra, pero chef aún vale "cabeza" en ciertos usos, y da el castellano jefe, doblete formal y semántico de cabo.  Y ahí está el cap catalán, con sus múltiples usos, todos derivados de su sentido original, "cabeza".

Pero todo esto, ¿qué tiene que ver con la botánica?  --Déjele usted, señora, déjele que se entretenga; que llore como palabrero lo que no alcanza como fitólogo.  --Pero es que se le va la olla.

La olla, ¿se fija usted?  El desgarro popular se sirve de maceta, crisma, cazuela, azotea, tiesto y mil formas más, todo por eludir la mención directa.  La tête francesa viene de testa, "maceta" precisamente.

Pero sí, debería dejarme de preámbulos y pasar a la nomenclatura botánica.  Si no lo hago, ni lo haré en esta página (avisada queda la paciente lectriz), es por un par de razones.  La primera, porque me apetece exprimir de caput un poco de jugo.  La segunda, porque en la búsqueda de terminología derivada apenas encuentro nada que echarme al blog.  Así que publicaré esto y me daré algún tiempo, por si tengo suerte.

Las vocales de caput son breves, y por esa razón se debilitan y convierten en I apenas abandonan el puesto privilegiado de comienzo o fin de palabra.  La U, pues, se hace I en los casos oblicuos (capitis capita capitum &c) y la misma apofonía sufre la A en los compuestos, por ejemplo en occiput "nuca".  Y ese fenómeno afecta a ambas vocales en, por ejemplo, praecipitare, literalmente "caer de cabeza".  ¿Quién reconocería caput en ese -cipit- de praecipitare?

Para acabar, pues, con las transformaciones de caput, quiero mencionar una última, la producida en los compuestos con numerales como biceps, triceps, quadriceps que significan "de dos cabezas", "de tres cabezas", "de cuatro cabezas": ahí se esconde caput en el -ceps final, más reconocible en los casos oblicuos: bicipitis, tricipitis &c.  Con escaso estilo, en castellano hemos naturalizado los nominativos latinos y decimos bíceps, tríceps, pero los italianos lo hacen mejor y hablan de músculos bicípite, tricípite y demás.

El adjetivo derivado de caput es capitalis y el lector reconocerá fácilmente ahí la palabra castellana capital: ante todo es un adjetivo que significa "de cabeza", y de ahí salen sus otros significados, incluido el de "importante" o "grave" (los crímenes o pecados con que te juegas la cabeza).  Pero es que además el resultado castellano de capitalis, muy fácil de obtener con las reglas (ya sabe, apoteca da bodega, y la pérdida de la débil postónica): resulta algo así como *cabidale > cabdale y con vocalización de la implosiva, caudal, hermoso adjetivo que se lee en Berceo y en Manrique (allí los ríos caudales, allí los otros medianos e más chicos) y que también gustaba a Antonio Machado, porque lo usa a menudo a pesar del arcaísmo (las águilas caudales de Campos de Castilla, esto es, el águila real o Aquila chrysaetos de Lineo).

martes, 17 de marzo de 2026

De cabeza II

 En los nombres específicos aparece κεφαλή sobre todo con determinaciones, como "grande" o "pequeña".  De la primera encuentro una Jurinea dolominea (o dolomiaea o dolomitica) que al parecer también se llama Dolomiaea macrocephala: la "jurinea del Himalaya", una especie de carlina asiática.  Parece que las cabezas pequeñas ganan en número, pues aquí tengo anotados, aparte de la Claviceps microcephala (el célebre cornezuelo de centeno si no me equivoco), la Armeria bigerrensis ssp microcephala, el "cardo santo" o Cnicus benedictus, también bautizado Cnicus microcephalus; y una Pilosella officinarum ssp microcephaloides.

También κεφαλή combina a menudo con σφαῖρα /sfái-raa/ "pelota": así en la Acacia sphaerocephala, en el "ajo de cigüeña" o Allium sphaerocephalon (o sphaerocephalum), en la Centaurea sphaerocephala, y en el Echinops sphaerocephalus ssp sphaerocephalus.

En el Carduus pycnocephalus está, en cambio, el adjetivo πυκνός /pyc-nós/ "espeso", quizá por la densa barrera de pinchos en torno a la cabezuela.  Hay por ahí un Picnomon acarna, género monotípico de las compuestas, que yo hubiera asegurado ajeno a ese adjetivo, pero lo sostiene una página de la red: ahora bien, si viene de πυκνός lo decente sería Pycnomon con Y griega, y no con I latina.

En algún lugar he visto que la Leuzea conifera se llamó también Centaurea pitycephala, cuyo específico (apenas cabe dudarlo, conociendo la planta) alude al aspecto de piña de la cabezuela madura.  En esta ocasión, a κεφαλή se antepone πτυς /pí-tys/ "pino", con lo que pitycephala se traduce "cabeza de pino", esto es, "piña".  ¿Ignoraba, quizá, quien tal nombre específico excogitara, que para "piña" ya poseía el griego la palabra κῶνος /kóo-nos/?  De hecho, ese κῶνος (que en abstracción geométrica es nuestro cono) está precisamente en el específico conifera, designación además de un notorio taxón vegetal con muy varios nombres, ConiferaePinopsida, Strobilophyta, Taxopsida...

Ceratocephala es una ranunculácea exótica, y he visto en la red su típico fruto de ranúnculo, aunque de más largas puntas: eso explica el primer elemento del nombre genérico, que es sin duda κέρας "cuerno" (genitivo κέρατος /ké-ra-tos/).

Alejandro Magno, el fundador de Alejandría de Egipto y destructor del imperio persa, bautizó a su caballo con el nombre de Bucéfalo, esto es, "cabeza de buey".  ¿Por su sólida testa, por su terquedad?  En una célebre anécdota, el macedonio logró domar a su caballo al advertir que se asustaba de su propia sombra: Aristóteles, sin duda, había estimulado la capacidad de observación del joven príncipe.  ¿Está el nombre del histórico penco en el Rumex bucephalophorus?  ¿O hemos de entender ese "porta cabezas de buey" referido, como dice alguna página de la red, a la forma de sus flores?  Yo he tratado de convencerme, con la lupa y con fotos detalladas en la red, pero en vano.

Basta echar un ojo al Teucrium eriocephalum para comprender que aquí la "cabeza" va precedida del griego ἔριον /é-ri-on/ "lana", que ya conocemos del Eriophorum.

En cuanto al Eucalyptus gomphocephala (gomphocephalus en otros autores, si bien el femenino parece más adecuado a un nombre latino de árbol) el específico parece aludir a la forma como se solapa el opérculo en el fruto: del griego γόμφος /góm-fos/ "clavija" o "traviesa".  Esa voz está también en una apocinácea, Asclepias physocarpa, que ahora llaman Gomphocarpus physocarpus: los específicos contienen el verbo φυσάω /fyy-sá-oo/ "soplar", como en Physospermum y en el cachalote, que, por cierto, se llama Physeter macrocephalus.

Más fácil que en botánica sería hallar parientes de κεφαλή en zoología, pues abunda en los binómina lineanos de insectos, pájaros y demás.  A los ya mencionados añado, a modo de ejemplo un tanto caprichoso, el Euphagus cyanocephalusturpial ojiclaro o zanate de Brewer, porque acabo de oír su nombre en boca de una señora con boina en Los pájaros, esa célebre película de Hitchcock.

Antes de dejar esta página citaré la Abies cephalonica o abeto de Cefalonia: ¿está κεφαλή en ese específico, o no está?  Dicho de otro modo: ¿la isla de Cefalonia deriva su nombre de la palabra κεφαλή "cabeza"?  Es muy verosímil, pero a ciencia cierta no lo sé.


lunes, 16 de marzo de 2026

De cabeza

 De cabeza, como de costumbre, nos tiramos por nombres botánicos relacionados con ella, en espera de que abunden.  Pues, en efecto, las ideas de "cabeza", "mano", "pie", "boca" y demás partes importantes del propio cuerpo albergan siempre una nutrida serie de acepciones metafóricas debido (como habré escrito ya una docena de veces, y ruego me disculpen por ello) al hábito de proyectar sobre el mundo la imagen propia.  Gracias a la proyección del microcosmos sobre el macrocosmos, el mundo posee ombligo, y arriba, y abajo.  Y, por supuesto, aquello que no entendemos no tiene ni pies ni cabeza.

Pues bien, para "cabeza" el antiguo griego dice κεφαλή /ke-fa-leé/.  Es una voz trisílaba muy reconocible, creo, y supongo que muchos la identifican en cefalópodo, por ejemplo (a los pulpos los ha bautizado la ciencia como "cabezapiés"), o en acéfalo "sin cabeza".  Como en cualquier otro idioma, en griego abundan los derivados, y hubo montes que se llamaron Cinoscéfalos "cabezas de perro", y pueblo denominado cefalótomo o "cortacabezas" (en el Cáucaso: lo cuenta Plinio).

De los binomios comienzo por Cephalanthera, el primero que me ha venido al magín, pues por alguno hay que empezar.  Este género de orquídeas combina nuestra palabra con el latín botánico anthera "antera": este femenino del adjetivo griego ἀνθηρός /an-zee-rós/ "florido" ya se encuentra en Plinio para significar cierto remedio floral; pero Lineo lo divulgó para indicar la parte del estambre, generalmente globosa, donde se alberga el polen, debido a que esa parte se vuelve del todo visible en plena floración.  La Cephalanthera debería su nombre a unas anteras voluminosas.

Otro género cabezudo es Cephalaria, una caprifoliácea.  Entre ellas he visto la C leucantha, y al parecer tiene éxito en jardinería la C gigantea.  En el nombre de este género parece haberse añadido a la voz griega el sufijo latino -arius (salarius, solitarius, summarius) correspondiente al castellano -ero (salero, soltero, somero).  Cephalaria significaría, pues, algo así como "cabecera".

El nombre de la Cephalaria lo toma, no sé si en vano, una llamada "cabezuela", la Centaurea escabiosa también llamada Centaurea cephalariifolia o cephalariaefolia (de ambas formas he encontrado el nombre): supongo que sus hojas tienen parecido con las de la Cephalaria.

Añado aquí una carnívora australiana, Cephalotus follicularis, porque da nombre a todo el género, que ella sola compone: las cefalotáceas.  ¿Se combina aquí la voz "cabeza" con el griego οὖς τός /úus oo-tós/ "oreja", como he leído en una página de internet?  No lo tengo claro.

Ya que "cabeza" tiende a designar cualquier remate esférico, y hay plantas que se llaman "cabecera" o "cabezuela", recuerdo ahora que orillas del Ebro se producen excelentes alcachofas, y de sus exuberantes matas se cocina no sólo el capullo floral, sino también las pencas.  Por eso en las tiendas de por aquí no se llamaban "alcachofas" sino "cabezas".  La primera vez que oí "¿no te quedan cabezas?" me sorprendí tanto como cuando cierta mujer, tras una ojeada al mostrador del carnicero, declaró pesarosa:  "Ya veo que no te queda carne"... ¡y había allí de todo, lomos de cerdo, grandes magros de ternera, conejo, pollos!  Ah, pero en este pueblo, en el milenio pasado, carne, carne era sólo la de cordero.  Ahora es agua pasada, y difícil será oír tales expresiones, si no es a algún viejo.

Y ya que me despeño por la vía de la digresión, y ha salido la palabra difícil, un último comentario antes de abandonar esta página que ya se alarga.  ¿Ha notado la amable lectriz, el avisado lector, cómo de un tiempo a esta parte desaparece ese adjetivo del panorama teleñol?  Ahora está mal visto, al parecer, declarar nada difícil: todo es complicado.  Apostaré que el eufemismo viene del inglés (el galán de la peli californiana, con dificultades para explicar su ruptura con la moza: "es complicado").  En la tele patria han cogido tal tirria al adjetivo difícil que rozan lo ridículo:  "La noche ha sido complicada".  (La noche había sido dura o difícil, pero ¿complicada? ¡Si la cosa era sencillísima: no paraba de llover!)  Ay, qué ganas de hablar largo y oscuro.