viernes, 15 de marzo de 2019

Centaurium

Empecé el otro día a hojear el libro XXV de Plinio, por cosechar algunos fitónimos ilustres en amena vuelapluma (eso esperaba), y acabé encallado en el centaurium.  Tampoco me extraña: soy de los que, buscando en la enciclopedia, al poco ya no recuerdan para qué abrieron el volumen.  Por otra parte, esa palabra se las trae: al parecer el centaurium corresponde a los actuales géneros Centaurium y Centaurea.  Pero vayamos al principio.

En principio era el verbo, digo, la voz griega κενταύριον /ken-táu-ri-on/.  La usa ya Teofrasto, autor cuya Historia plantarum me acabo de dar el gustazo de comprar, en la edición de Budé, a cargo de Suzanne Amigues.  (¿Será sefardita esta señora?  En el último tomo se declara émérite, como Benito XVI, pero ha profesado el griego en una ciudad tan botánica y médica como Montpellier; se va a convertir, ya me lo estoy viendo, en mi próxima asesora farmaco-helénica.)  Pues bien, en Teofrasto son sinónimos κενταύριον, κενταυρίη /ken-tau-rí-ee/ y κενταυρίς /ken-tau-rís/; los diccionarios añaden variantes de otros autores y de papiros, como κενταυρεῖον /ken-tau-réi-yon/ o /ken-tau-ríi-on/.

Según Teofrasto, el κενταύριον es hierba más bien de montaña y amante del frío, de propiedades benéficas pero de sabor amargo, y su savia tiene color rojo sangre (IX 1 alude a τοῖς αἱματώδεις).  En IX 8 7 añade esta curiosa noticia: quien lo cosecha ha de precaverse del ave llamada τριόρχης /tri-ór-jees/ (quizá el ratonero común) que, al parecer, vigila y protege a esta planta.  "Acaso no sea absurdo rezar una plegaria", concluye el sabio de Lesbos, "mientras se arranca esta hierba".  ¡Salutíferas costumbres, hoy día preteridas por el botánico librepensador y descreído!

Con esos datos, ¿de qué especie habla Teofrasto?  Como mi desconocimiento de la flora griega es aún mayor que el de la ibérica, me limito a copiar a los autores.  Chantraine asegura que se trata de Centaurea salonitana (que imagino crecerá por los alrededores de Salona, la antepasada de Spalato, la actual Split): ésta tiene en la red muchos sinónimos: C centauroides, C latisquama, incluso Acrocentron salonitanum (eso de acrocentron o "aguijón puntiagudo" lo encuentro un poquitín redundante).  Amigues rechaza que el κενταύρειον τὸ μικρόν de Dioscórides sea la Erythraea centaurium, y asegura que la aludida por Teofrasto es la Centaurea amplifolia (Boiss & Heldr, según la red), vicariante balcánica de la Centaurea centaurium.

Como ni siquiera estoy en condiciones de saber si la salonitana y la amplifolia son sinónimas (parece que ambas crecen en la misma zona), me vuelvo a hojear mi Plinio, que por lo menos me ha dejado claro que el nombre del centaurio viene del centauro.

Centaurio curatus dicitur Chiron, "se dice que Quirón curó con el centaurio", afirma Plinio, de una herida en el pie que él mismo se produjo manejando las flechas de Hércules (envenenadas, como es sabido, con el veneno de Hidra): quare aliqui Chironium vocant, "razón por la que algunos la llaman quironio" (Historia natural XXV 66).  No encuentro ese nombre en mis diccionarios griegos, pero Chantraine sí cita una χειρωνιάς /jei-roo-ni-ás/ como equivalente de κενταύριον.  Siempre el centauro Quirón epónimo de esta hierba.

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