miércoles, 28 de noviembre de 2018

Pequeño II


Y en griego, "pequeño" es μικρός μικρά μικρόν, el adjetivo que facilita microbios y microprocesadores.  Como su contrario μακρός, lo encuentro sólo en compuestos y, con diferencia, el que predomina es micranthus (con ἄνθος /án-zos/ "flor", al igual que su contrario macranthus), aunque sólo lo veo en femenino (Centaurea micrantha, Fumaria densiflora o micrantha, Genista micrantha, Linaria micrantha, Nonea micrantha, Potentilla micrantha) y en neutro en el Sedum micranthum (nombre que De Candolle atribuyó al S album).

También está μικρός combinado con καρπός /cαr-pós/ "fruto" en Adonis microcarpa, Asphodelus aestivus o A microcarpus, Camelina microcarpa, Clypeola jonthlaspi ssp microcarpa, Scandix auxtralis ssp microcarpa; y con φύλλον /phýl-lon/ "hoja" en Epipactis microphylla, Festuca nigrescens ssp microphylla, Polygala microphylla, Vaccinium microphyllum.

Otras compuestos con menos rendimiento contienen κεφαλή /ke-fa-leé/ "cabeza" (sólo encuentro el Claviceps microcephala, el célebre cornezuelo de centeno si no me equivoco, y la Armeria bigerrensis ssp microcephala) y con πόρος /pó-ros/ "poro" en el alga Coelastrum microporum.

Casualmente en un texto me sale al paso el género Micropus /mí-cro-puus/ "pie pequeño" que no conozco; busco en la red, y encuentro que es un liquen descrito en 1753 por Lineo (y también el apellido de un par de ratones americanos, Neotoma y Loxodontomys, y de un rat penat caribeño, Chilonatalus).

El radical indoeuropeo pau- parece significar lo pequeño o escaso, y de ahí paucus, paulus, pauxillus &c.  Paulus "chiquito" fue apodo de Saulo, luego apóstol Paulo (Pablo en su forma más común española; el femenino Paula conserva mejor su forma original, aquí preferida a Pabla) y, si quisiéramos, podríamos aquí añadir el Erodium paularense y demás hierbas paularenses; pero creo que el monasterio de El Paular nada tiene que ver con Pablo sino con palus "pantano".  En cambio sí debe de venir de Paulus (el nombre del apóstol calvo y con espada) la Saintpaulia jonantha, más conocida por nosotros con el nombre de "violeta africana", por el apellido del que descubrió la planta, en Tanzania, a fines del XIX.

Puestos a rizar el rizo (que es lo que son estos últimos párrafos), encontré por la zona de mis ancestros un árbol desconocido que, tras ciertas averiguaciones, resultó ser la Paulownia tomentosa, vegetal de oriente bautizado en honor de Ana Pávlowna, hija del zar Pablo I.  ¿Qué hace esta planta en el viejo reino de León?  Parece que se cultiva ahora para aprovechar la madera; eso me dijeron.  En todo caso, un árbol bien hermoso, con hojas que recuerdan a la catalpa, como puede verse en la fotografía; muy señorito él, con familia propia, las paulowniáceas; en Japón lo llaman kiri y parece que, al igual que el crisántemo al emperador, éste simboliza al jefe de gobierno.  Qué cosas.

viernes, 23 de noviembre de 2018

Pequeño


Puesto que hemos repasado la idea de "grande", la simetría pide examinar lo "pequeño".  En latín "pequeño" es parvus, esto es, parvus parva parvum enunciando los tres géneros en su orden tradicional.  (Sería mucho más lógico, desde varios puntos de vista, decir parva parvus parvum, preponiendo el femenino, pero la modestia masculina nunca lo quiso así.)

Aunque parvo sólo se conserva en castellano como raro cultismo, aún a fines del pasado milenio usábamos en España a diario la palabra párvulos (parvulus es el diminutivo de parvus) para designar a los chiquitines de la escuela (y a su sección la llamábamos parvulario).  Aparece ese diminutivo latino precisamente como nombre específico de un par de géneros (Viola parvula, Arabis parvula), aunque el positivo sólo lo encuentro como sinónimo prelineano del Cucumis melo L: a esta sabrosa planta se la llama Melo rotundus parvus (en francés, melon sucré) en la lámina 357 del tomo VII del llamado Florilège du prince Eugène de Savoie, espléndido manuscrito miniado en París, sobre pergamino, a fines del siglo XVII, y ahora en la Biblioteca Nacional de Austria.

(Hablando de sinónimos, he intentado buscar ese en internet; yo que me había escandalizado de ver más de cien sinónimos de la Erophila verna, no he tenido paciencia de contar los que aparecen en wikipedia de Cucumis melo; un horror.)

Por el contrario, parvus da buen rendimiento en los nombres compuestos, en especial (como magnus) con la palabra flor.  Así tenemos parviflora, contrario de grandiflora:  Agave parviflora, Alyssum parviflora (A simplex), Carex parviflora, Digitalis parviflora, Epilobium parviflorum, Epipactis parviflorum, Fumaria parviflora, Linaria parviflora (sinónimo de L simplex), Malva parviflora, Ranunculus parviflorus, Serapias parviflora, Stipa parviflora, Trichoceros parviflorus (una orquídea andina, cuyo nombre genérico parece significar "pelicuerno"), Ulex parviflorus, Vicia parviflora.

Sólo encuentro un caso en que lo pequeño es la hoja: en oposición a macrophylla tenemos como parvifolia una Specularia que ahora se llama más bien, creo, Legousia hybrida.

Además de parvus hay un epíteto expresivo de lo pequeño: pusillus es propiamente el diminutivo de pusus "niño", "muchacho" y, como todos los diminutivos (expresión por sí de lo pequeño) tiene cierto carácter afectivo.  Entre los binomios lineanos encuentro Androsace pusilla, Campanula pusilla (C cochlearifolia), Galium pusillum, Geranium pusillum, Malva pusilla, Ononis pusilla, Silene pusilla.

Al ser afectivos, los diminutivos tienden al pleonasmo, a la acumulación.  No nos conformamos con decir chico, decimos chiquito, y como nos parece poco, venga otro diminutivo, decimos chiquitín; y si el rorro nos hace mucha mucha gracia, decimos chiquirritín.  Algo parecido pasa con pusus, pusillus, perpusillus.  El último lo encontramos en el Ornithopus perpusillus, como quien dice "pie de pájaro chiquitín" (Ornithopus /or-níi-to-puus/ es pariente del corónopo o coronópode: tiene como segundo elemento πούς /puús/ "pie", aquí añadido al ὄρνιθος /ór-nii-zos/ "pájaro" o "gallina").

Del comparativo de parvus ya hemos comentado algo: tenemos, frente a sus correspondientes majores, la Astrantia minor, el Rhinanthus minor, la Vinca minor; y, sin correspondientes (que yo sepa), el Chaenorhinum minus y el Thalictrum minus (ambos de género neutro).

En cuanto al superlativo, "pequeñísimo" o "muy pequeño" se dice minimus (contrario de maximus), y con él tengo a mano Androsace minima, Euphrasia minima, Medicago minima, Logfia minima, Myosurus minimus, Primula minima, Arnoseris minima.  Ésta última la conocí en Guadarrama hace pocos años, y me ha alegrado mucho encontrarla, este verano, en Moncayo (la de la foto, salvo que algún alma caritativa me saque de error).

viernes, 9 de noviembre de 2018

Grande IIII


Al poner el título me acuerdo de mi padre, que me reñía: ¡cuatro en latín se escribe IV!  Sí, así nos lo enseñaban en el colegio; pero en el colegio, como es natural, no enseñan todo; sólo alguna cosa, para ir empezando: se enceta la ciencia y, a partir de ahí, todo se complica.  La grafía antigua de "cuatro" era unas veces así: IV, y otras asá: IIII, según el escriba; el Renacimiento reglamentó la posición de resta (la I ante la V, la X ante la L &c), pero aún los relojes de esfera (esa antigualla) suelen usar los cuatro palos (IIII).

Pero volvamos a la idea de lo grande en la cosa herbaria.  Me falta (aunque no pretendo agotar el tema) la forma del superlativo.  El superlativo de magnus es maximus (maximus maxima maximum en el recitado escolar).  El superlativo escapa a la estricta dualidad del comparativo, así que maximus significa "el grande, de varios", esto es, "el más grande (de más de dos)" o "muy grande" o "grandísimo".

¿Qué generos grandísimos tenemos?  Hay Androsace maxima /an-dró-sa-ke/ (aunque es planta de tamaño modesto; la de la foto), Bromus maximus, Carex maxima, Equisetum maximum, Hylotelephium maximum, Leucanthemum maximum /leu-cán-te-mum/ (sinónimo, Chrysanthemum maximum /kry-sán-te-mum/)...  Como se ve, si el nombre genérico es masculino el específico toma la forma masculina (maximus); si no lo es, la femenina (maxima) o la neutra (maximum).  Así pues, por no repetir, otros "máximos" son Arundo (hoy Arundo donax), Orchis, Cucurbita, Tordylium, Corylus, Citrus (el pomelo, me parece), y creo que bastante más.

Para concluir, examinemos los calificativos que enfatizarían las dimensiones extraordinarias, algo así como descomunal o despampanante.  No encuentro enormis ni immanis ni ingentis, pero sí hay algún gigas "gigante" o giganteus "gigantesco".  Gigas es palabra tomada del griego Γίγας /gí-gas/ (siempre con G de gato), que originariamente designaba unos seres fabulosos, monstruosamente grandes, tanto que se atrevieron a apilar montañas con el fin de escalar el Olimpo y dar para el pelo a los dioses.  (No lo consiguieron.)

Observo que, quitada la Festuca gigantea (que está en los Pirineos), los taxónomos han concedido el título de gigantescas a plantas más bien exóticas: la Entada gigas (el "haba de mar" de los documentales de Attenborough), la Byblis gigantea, y, claro está, el Sequoiadendron giganteum, árbol de razonable gigantismo.

Antes de abandonar este tema del tamaño grande, dejo constancia de que no he encontrado etimología convincente de majorana. epíteto de un Origanum, a primera vista derivado de major "mayor", étimo que dan por bueno varias páginas de internet.  Ahora bien: A) la semántica no lo apoya --al contrario, por ejemplo, de Majorica "Mallorca", que se opone a Minorica "Menorca" (derivada de minor "menor") según la dualidad del comparativo--; B) no explica muchas variantes de la palabra (Corominas da una lista de ellas en la voz almoraduj, el hermoso nombre griego-arábigo-castellano de la mejorana).  En todo caso, en latín medieval la mejorana se llamó majorana.

Los comparativos y superlativos griegos de "grande" (μείζων "mayor" y μέγιστος "grandísimo") no los encuentro en la terminología botánica.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Grande III


Al igual que en latín grandis concurre con magnus, en griego μακρός concurre con μέγας /mé-gas/ o μεγάλη /megálee/ "grande".  ¿Qué diferencia hay entre μακρός y μέγας?  El sentido primario de μακρός parece haber sido "largo" o "alargado", mientras que μέγας contiene la primitiva idea de grandeza (es lejano pariente del latín magnus y del sánscrito maha que vemos en marajá o maharaja "gran rey"): μέγας abunda en la onomástica y en los títulos reales (Alejandro el Grande, Magnus en latín, es ὁ μέγας ᾿Αλέξανδρος, pues ὁ μακρὸς ᾿Αλέξανδρος habría sonado, creo, a "Alejandro el Larguirucho").

El adjetivo μέγας se prodiga en zoología, sobre todo para grandes criaturas prehistóricas (megalodonte, megalosauro, megaterio), pero también en entomología (hay una abeja Megachyle, una chinche Megalonotus, escarabajos Megatoma y Megaloxantha); y el ruiseñor es Luscinia megarrhynchos (ῥύγχος /ryn-jos/ es "hocico" o "morro", o "pico" de pájaro).

En cambio, apenas encuentro μέγας en los binomina botánicos; quizá he buscado mal.  Sólo me sale un Lathyrus megalanthos (nuevo sinónimo de grandiflorus o macranthus), ahora llamado L latifolius ("de hoja ancha").  Fuera de los nombres lineanos, están los términos megaforbia "planta herbácea vivaz de gran porte" y megaforbio "pasto de grandes plantas herbáceas" (así los define el Diccionario de botánica de Font Quer), ambos derivados φόρβιον /fór-bi-on/ o φορβή "pasto", con la misma raíz que φέρβω /fér-boo/ "apacentar" o φέρβομαι /fér-bo-mai/ "pacer".

Además de las formas positivas de los adjetivos, están las comparativas y superlativas.  El comparativo de magnus es major (majus en neutro).  Sobre el comparativo latino conviene decir que, en su uso estricto, implica el número dos: esto es, major viene a significar, "de los dos, el grande", esto es, "mayor (de dos)" o "el más grande (de dos)"; en ese sentido, se opone justamente a minor (minus en neutro).  Quiero decir que, siempre hablando en sentido estricto, a una planta que se apellidara major habría de oponerse otra que se apellidara minor.

Lo dicho se cumple, ciertamente, a veces, y entre los nombres que tengo anotados veo una Astrantia major frente a una Astrantia minor, un Rhinanthus major frente a otro minor, una Vinca major y una Vinca minor.  Pero no hay que pedir mucho rigor, pues a menudo los comparativos no tienen término opuesto; y en botánica veo Emerus major, Cerinthe major, Pimpinella major, Plantago major, Ephedra major, y unas cuantas más.  En la forma neutra tenemos el Antirhinum majus, el Arctium majus (opuesto, como lo pide la lógica de la lengua, al Arctium minus), y el Tropaeolum majus, la hermosa capuchina, cuyas hojas me encantan (la de la foto, si no estoy equivocado).

Aquí he uniformado la grafía de major o majus, que a menudo encuentro escritos maior y maius.  No estoy seguro de haber obrado bien: el asunto me parece espinoso en este caso concreto.  En latín clásico, no sé si lo he dicho, no existía la J, que no es más que una I alargada para indicar su valor consonántico.  En cualquier caso, uno debería respetar la grafía adoptada; pero me he descuidado.

martes, 6 de noviembre de 2018

Grande II

Por qué será que un hipermercado parece más grande que un supermercado: el prestigio del griego, sin duda, idioma que ha dado mucha cuerda al lenguaje científico.  Fabre conocía las lenguas clásicas, pero prefería escribir en francés llano y deploraba palabras como ooteca (literalmente "caja de huevos"): si decimos "nido de pinzón" (argumentaba) ¿por qué no decir, con sencillez, "nido de mantis"?  Es lo que pasa en la tele: la gente no se muere de frío, sino de hipotermia (te mueres igual, pero en griego).

El griego μακρός /macrós/ "grande" ha tenido más éxito en botánica que magnus.  Dejando de lado los términos generales de biología, como macroblasto, macrofanerófito, macromolécula y demás, veamos el empleo de μακρός en los binomios botánicos.

Sólo dos géneros (que yo sepa) contienen μακρός: el Macrosyringium longiflorus (ahora Odontites l), y la Macrochloa tenacissima (Stipa tenacissima).  En el primero está el griego σύριγγα /sý-rin-ga/ "caña" o "tubo", que describe bien la flor de la odontítide longiflora (el latino odontitis es femenino y parece haberse masculinizado en botánica; me sorprende no encontrar esta palabra en griego, pues sin duda viene de ὀδόντα /o-dón-ta/ "diente": según Plinio, la odontítide --cualquiera que fuera esa planta-- curaba la odontalgia y libraba así del odontólogo).  En Macrochloa parece estar la voz χλοή /jlo-eé/, que designa la verdura, la fronda.

En los nombres específicos, en cambio, μακρός es más frecuente.  Del Cytinus hypocistis veo un subgénero macranthus, y macrantha es también una Koeleria, y una Drosera /drósera/.  En macranthus está sin duda ἄνθος /án-zos/ "flor", así que macrantha corresponde exactamente a grandiflora o "de flor grande".

Bromus macrostachys es sinónimo de B lanceolatus, y también hay una Salicornia macrostachya (o Arthrocnemum macrostachyum), y una subespecie del orégano también es macrostachyum, "de espiga grande", del griego σταχύς /sta-jýs/ "espiga".  (En Arthrocnemum están ἄρθρον /ár-zron/ "articulación" o "artejo" --como en los artrópodos y en la artrosis-- y κνημίς /knee-mís/ "pierna": "pierna articulada" parece que significa.)

Si juntamos macro- con κάρπον /cár-pon/ "fruto", tenemos el adjetivo que significa "de fruto grande": Avena macrocarpa, Thalictrum macrocarpum.  Otras veces lo grande es la hoja (φύλλον /fýl-lon/) y "de hoja grande" o macrophylla son por lo menos la Hydrangea (la hortensia, creo) y una Drosera.

¿Qué tiene grande el Lathyrus macrorhizus?  Sin duda la raíz (ῥίζα /rií-dsa/).  ¿Y la Carex macrostyla?  Por el nombre, el estilo (στῦλoς /stýy-los/ "columna" o "puntal", redefinido en botánica).  La subespecie glandulosa del Erodium foetidum tiene un sinónimo macradenum que ha de venir de ἀδήν /a-deén/ o ἀδένα /a-dé-na/ "glándula".  De ἀδήν vienen adenoma, adenitis y demás términos médicos y, en flora, el género Adenostyles, que para hacer honor a su nombre deberá tener un estilo glanduloso.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Grande

Por variar, se me ocurre averiguar la expresión de ciertas ideas (por ejemplo, color, tamaño etc.) en el vocabulario botánico.  Recordando lo rentable de conocer ciertos contrarios como grande-pequeño o bueno-malo, y a falta de mejor idea, por ahí empiezo: de momento, por lo grande.

Primero, un breve repaso: en latín "grande-pequeño" se dice magnus-parvus (como adjetivos que son, tienen forma masculina, femenina y neutra: magnus magna magnum y parvus parva parvum).  El equivalente griego es μακρός-μικρός /macrós-micrós/ (es decir μακρός μακρά μακρόν etc.)  Empiezo, pues, por magnus.

Busco, antes de nada, el origen de Magnolia.  Yo pensaba (con ese pensar que no es pensar, ese pensar en que la lengua, con sus asociaciones, piensa por uno: el origen de la etimología popular) que magnolia tendría que ver con magnus y acaso con oleum "aceite".  Pues no: por lo visto Mangolia es palabra creada en 1703 por el botánico Charles Plumier para honrar al botánico Pierre Magnol (1638-1715); de manera que el nombre no dice nada (al menos directamente) ni del aceite ni del tamaño de sus flores (bien grandes, por cierto: y polinizadas por escarabajos, ya que Magnolia es género antiquísimo, de hace noventa millones de años, dicen).

Magnol era nacido en Montpellier, fue catedrático y director del botánico.  Plumier era, además de botánico, fraile francisco, y como experto en flora tropical bautizó magnolios, fucsias, lobelias, dioscoreas...  En 1704, cuando se iba a embarcar para las Indias, murió el pobre de pleuresía junto a Cádiz, en el Puerto de Santa María.

Pocos nombres botánicos encuentro con magnus.  Decaída la baza de Magnolia, sólo hallo la Pimpinella magna de Lineo (ahora Pimpinella maior Huds.).  Parece que los botánicos, para expresar el gran tamaño, han preferido grandis, adjetivo que vale casi lo mismo que magnus, pero es más expresivo y popular (el castellano lo ha preferido a magnus).  Ahí encuentro un par de ellos: la Begonia grandis y el Rhododendron grande (grande es la forma neutra del adjetivo).

Pero donde la nomenclatura saca rendimiento de grandis es en la combinación con flos "flor", en la forma grandiflora o grandiflorum.  Grandifloros o "de flor grande" son una Calamintha, un Doronicum, una Prunella, una Potentilla, una Arenaria, una Pinguicula, una Vicia, un Sempervivum...  Muchos, sin duda.  Ningún magniflorum. en cambio, o magniflora (ni grandiflora ni magniflora existen en latín clásico).

domingo, 21 de octubre de 2018

Nardo


El primer nardo que recuerdo no lo vi, sino que lo olí: cierto misacantano, amigo de la familia, recibió como regalo de la suya un perfume de nardos, que me dio a oler (tenía yo seis o siete años).  Me pareció un aroma tan delicioso que aún ahora, un milenio después, creo que lo reconocería; pero no lo he vuelto a oler más.  Tampoco he visto un nardo en mi vida, aunque lo he procurado.  Así que, de momento, el nardo es para mí una planta mítica, como el loto de los lotófagos y el hermético moly.

En los años 80 un grupo de biólogos de Barcelona, de visita por el Moncayo, nos permitieron acompañarles.  La experiencia fue entretenidísima, porque venían varios entendidos en esto y en aquello, y allí donde los demás no veíamos nada, éste hallaba nidos de araña, aquél hifas de ascomicetos, el otro huellas de tejones.  Lo recuerdo ahora porque en la cumbre de Moncayo oí por vez primera hablar del Nardus stricta: corrí entusiasmado a olerlo y resultó ser una gramínea de lo más inodora.  ¡Eso no podía ser el nardo del padre Calle!

En 2005 encontré en un vivero unas patatillas con el marbete de "nardo"; las planté y salió lo de la foto.  Al parecer es una planta originaria de México y América del Sur, que en náhuatl se llama omixochitl y los botánicos han bautizado Polianthes tuberosa.  Las flores huelen bien, pero tampoco es aquello...

La palabra polianthes es para mí un enigma.  ¿Qué significa?  En griego hay un adjetivo πολυανθής /po-ly-an-zés/ que vale "florido" o, si se quiere, "muy florido" (de πολύς /po-lýs/ "mucho"; el segundo elemento, el mismo que en Prenanthes), pero en latín debería llevar Y griega: así, con I latina, sólo puede venir de πόλις /pó-lis/ "ciudad", y querría decir "urbanifloro" o algún sinsentido semejante.  Al menos yo no le encuentro el sentido.

Quizá es que la diosa de la ortografía maldijo la palabra polianthes, porque entre mis notas encuentro ésta, tomada del prólogo de la Flora Pirenaica, de un pasaje donde Bubani se queja de los absurdos en que incurre la nomenclatura botánica: eo dementiae perventum est ut retinerentur nomina ab errore typographico exorta: conferatur Erythrina poianthes, quae polianthes fuerat in mente auctoris: "La sinrazón ha llegado al extremo de autorizar nombres fruto de una errata tipográfica: véase la Erythrina poianthes, que en la intención del autor era polianthes".  (Esa Erythrina es una fabácea brasileña cuyas flores tienen un llamativo colorado, como era previsible: griego ἐρυθρός /e-ry-zrós/ "rojo".)

Las palabras, está claro, viven su propia vida, al margen, a menudo, o incluso en contra de la historia natural.  Νάρδος o νάρδον /nár-dos, nár-don/ ya en griego designa, más que una planta, un perfume.  Tanto la voz como el perfume venían de oriente (Chantraine sugiere que aquélla pudo tomarse del hebreo); en Dioscórides se alude al ναρδόσταχυς /nar-dós-ta-jys/, vegetal de la India que es, según todos los indicios, la fuente del perfume, bautizado en botánica Nardostachys jatamansi: veo que lo llaman espicanardo (y, por error de lectura, espinacardo) y también "nardo de Nepal" y de otros modos.  Es una valerianácea, pero ahora ha cambiado de cajón, según Wikipedia, y entrado en las caprifoliáceas.  El caso es que de su raíz se extrae desde tiempos antiguos, al parecer, un apreciado perfume.

Un perfume es, desde luego, el nardus en la oda en que Horacio advierte a Virgilio que el vino se lo ganará sólo si lleva a la cena un pequeño ungüentario (parvus onyx) de nardo: nardo vina merebere "con nardo te ganarás el vino".  (Es la oda 4 12, que cierra el célebre gliconio: Dulce est desipere in loco "grato es tontear, cuando toca".)

Con el mismo perfume regó María, la hermana de Lázaro (o María de Magdala, en la versión de Lucas), los divinos pinreles: Μαρία λαβοῦσα λίτραν μύρου νάρδου πιστικῆς, πολυτύμου "tomando María una libra de nardo puro, carísimo" (nardi puri, pretiosi dice la versión moderna de Juan, 12 3; Jerónimo tradujo nardi pistici, pretiosi), untó los pies de Jesús...  Apostaría que este paso evangélico está en la base del aromático regalo al misacantano...

Busco en la red imágenes de Sarita Montiel, por su costumbre de pasear por la calle de Alcalá... con los nardos apoyaos en la cadera..., y encuentro que en varias de las fotos lleva en la mano (si no veo mal) Polianthes tuberosa.  Y ahora que me acuerdo Machado cantó aquello de

                            tengo el alma de nardo del árabe español;

Pero vamos a ver, don Manuel: ¿de qué tiene usté el alma exactamente?  ¿De Nardostachys jatamansi?  ¿De Polianthes tuberosa?  ¿O de qué?