jueves, 2 de abril de 2020

Diminutivos latinos IV

Muchos nombres genéricos son diminutivos, o lo parecen.  Yo diría que lo son, si bien no conozco con certeza el punto de partida, Crucianella, Filaginella, Galatella, Gentianella, Nitella, Parentucella, Trigonella, Rhodiola...  Los enumero porque no encuentro ahora el humor analizarlos en detalle, más allá de la apariencia (Galatea era ninfa de láctea belleza; Gentianella vendrá de Gentiana; trigonum es "triángulo", etc.).  Y luego faltarían los diminutivos de los nombres específicos, como rigidula "rigidita", truncatula "tronzadilla" y demás; cuento de nunca acabar.  Hay tal cantidad de material (para lo que pensaba al principio sobre este diminuto tema) que casi me arrepiento de haber comenzado.  Me quedaré, pues, con los últimos cinco o seis.

El nombre genérico del Dracunculus vulgaris Schott 1832, "dragoncillo vulgar" o dragontea es, claro, el diminutivo de la palabra latina draco "dragón"; ya en griego se llamó a esta planta δρακόντιον /dra-cón-ti-on/, diminutivo, a su vez, de δράκων "dragón".  Lineo lo llamó Arum dracunculus ("aro dragoncito") y otro luego prefirió la forma, más a la griega, Aron dracunculum.

Hablando de dragones, acabo de encontrar una breve pero muy gustosa noticia de Eduardo Barba sobre las plantas del gran tríptico madrileño del Bosco, con información sobre el drago canario o Dracaena draco.  El nombre científico del drago, que explica el amigo Eduardo, combina la palabra griega δράκαινα /drá-cai-na/ "dragona" o "hembra de dragón" (transcrita dracaena en latín) con la latina draco "dragón".  (Dracaena se castellaniza dracena, pues el diptongo AE impide la acentuación drácena que he leído en algún sitio, arrastrada quizá por dársena u otra palabra similar.)

Que gladíolo continúa la palabra latina gladiolus, diminutivo de gladius "espada", ya quedó dicho; faltó decir que gladiolus es a su vez un calco del griego, donde esta planta se denominó ya ξιφίον /xi-fí-on/ "espadita" (diminutivo de ξίφος "espada"): ya para Teofrasto y Dioscórides ξιφίον significa "gladíolo" o "gladiolo".

Globularia implica el diminutivo globulus (de globus), que conservamos en el latinismo glóbulo.  Sin duda el nombre debe de ser una descripción de la inflorescencia.

Lavandula también parece un diminutivo, pero ¿de qué?  Lavanda es en latín un mero participio de "lavar" sin sentido botánico, que yo sepa.  Sospecho que la acepción "espliego" la adquirió la voz italiana lavanda, que designó un agua de lavamanos aromatizada, y de ahí saltó a la planta que proporcionaba el perfume (el uso botánico se documenta por vez primera en italiano, si mis datos son buenos, en el siglo XVI, en los comentarios de Mattioli al libro de simples de Dioscórides Anazarbeo).  El diminutivo del género supongo que es cosa de Lineo; de momento no he encontrado mayor antigüedad.

Pimpinella también tiene pinta de diminutivo, pero su origen es incierto.  Todas las variantes de esta palabra (pimprenelle, pipernella, pimpernel &c) parecen derivar de la forma latina pipinella, documentada en un Antidotarium de tiempos de Carlomagno.  ¿De dónde proviene pipinella?  Ahí comienza el desconcierto: quién la relaciona con piper "pimienta" (por el aroma de la umbelífera), quién con pepo "sandía" (por la forma de sus frutos).  En resumen, poco seguro todo.

Voy a terminar con Ranunculus, nombre genérico que creo haber por fin desentrañado (para mi gusto, al menos).  Encontraba yo poco razonable considerarlo diminutivo del latín rana "rana", de donde se esperaría ranula "ranita": el latín llama ránula a una rana pequeña o simpática, y también a la ranilla del caballo, esa zona blanda bajo la pezuña (pars tenerrima in media ungula equorum en la definición de Vegecio) de tanta importancia (según mi amigo José Cebollada) para la buena marcha del animal porque contribuye a bombear la sangre equina.

Además (razonaba yo) el diminutivo, en cualquier caso, no sería ranunculus sino más bien ranucula: esta es precisamente la forma del latín tardío que los gramáticos suponen como étimo del francés grenouille.

Ah, pero fatigando diccionarios he aprendido que ya Hipócrates y Dioscórides llamaban al ranúnculo βατράχιον /ba-trá-ji-on/ o sea, "ranita".  Y βατράχιον es, una vez más, diminutivo de βάτραχος "rana".  De modo que al llamar "batracios" a los anuros nos servimos de un diminutivo léxico, como cuando llamamos "ofidios" a las serpientes.  El que ya en griego el ranúnculo fuera designado con un diminutivo léxico remueve mis dudas sobre la etimología de ranunculus y me doy: será, como dicen los que saben, diminutivo de rana.  (Para mejor confirmación, el griego βατράχιον designa también la ranilla del caballo.)

Hablando de ranas y ranitas, por cierto, el diminutivo francés rainette "ranita" (antes de que raine fuera desplazado por grenouille) lo hemos heredado en el nombre de nuestras manzanas reinetas, que nada tienen que ver con majestades y soberanas, sino con el parecido entre la piel rugosa de estos pomos y el de los sapillos del campo.

Y, ya que estamos metidos en ranúnculos y en diminutivos, encuentro que mi diccionario de francés traduce renoncule por "francesilla".  ¡Francesilla!  El buscador de la red me enseña que se trata de un ranúnculo cultivado, especie R asiaticus, oriundo de la bisagra de Asia y Europa, a la que llaman también (qué mortificación) marimoñas.

A todo esto, ¿qué tienen que ver los ranúnculos con las ranas?  Ah, ahí difieren los doctos.  Unos se inclinan por la cuestión del hábitat: a las hierbas se las llamó así porque vivían como ranas, o donde las ranas.  Según otros, en cambio, el nombre viene del parecido entre las raíces del ranúnculo y el pie del anfibio.  Esto último ni lo sé, ni lo comprobaré, que no me gusta arrancar plantas.

sábado, 14 de marzo de 2020

Diminutivos latinos III

Voy por los géneros expresados en diminutivo.

Asperula /as-pé-ru-la/ lo es, sin duda, de aspera "áspera" (femenino del adjetivo asper), de modo que su traducción literal sería "asperita".  También Crassula "gordita" de crassa, y Nigella "negrita" de nigra.

Campanula /cam-pá-nu-la/ es un diminutivo idéntico pero, sospecho yo, proviene del sustantivo campana en su acepción actual, y no del adjetivo campanus (que significó "natural de la Campania", la conocida región vesubiana que exportó, al parecer, buenos bronces, si no el uso de las campanas.  Digamos de paso que campanilla, diminutivo romance, es también el pendulillo de nuestras fauces cuyo nombre técnico es otro diminutivo latino, ya que úvula, literalmente "uvita", lo es de uva; y no salimos de la botánica si mencionamos que el bulto de la mejilla o pómulo es un diminutivo léxico de pomum "manzana").

De Calendula ya escribí, creo, lo poco que sé: si es un neologismo de Lineo, apoyaría a quienes tienen al sueco por latinista mediocre (yo lo dudo, pues simpatizo con los que usan el latín, con mejor o peor acierto).  También he mencionado Primula "primerita".

Biscutella /bis-cu-tél-la/ sin duda se ha formado sobre scutella "cuenco", con el prefijo que significa "dos".  Scutella es diminutivo de la rara palabra scuta "cuenco", que no ha dejado trazas, creo, en los idiomas romances, donde en cambio sí ha quedado scutella (escudilla, écuelle &c).

Capsella /cap-sél-la/ es diminutivo de capsa, la palabra que ha dado en castellano caja.  En realidad el diminutivo de capsa es capsula "cajita", que conservamos como latinismo técnico; capsella es diminutivo de capsula, esto es, una vez más, diminutivo de un diminutivo (siendo el diminutivo forma expresiva, tiende, como ya dijimos, a gastarse: así la mamá llama a su niño "mi chiquirritín...").  El apellido de la Capsella es también simpático: bursa pastoris signifca "bolsa de pastor" (de bursa saben mucho los que tienen acciones bursátiles...).

Mencionaré aquí Convolvulus por la ocasión de indicar que no siempre el sufijo -lo- (o la típica combinación -co-lo-) señala un diminutivo.  En efecto, muchos sustantivos de raíz verbal tienen estos sufijos, pongamos por caso baculum "bastón" (de la raíz "caminar") o ferculum "camilla" (posverbal de fero "llevar"); en castellano tenemos receptáculo, tórculo &c.  En latín convolvulus es posverbal de convolvo "dar vueltas sobre sí mismo" y ya significaba quizá al Convolvulus arvensis, además de una plaga de la vid que en francés llaman ver-coquin y es, creo, la Eupoecilia ambiguella.

Acabo de oír al jefazo de la OMS decir que el epicentro del coronavairus está en Europa.  ¡Anda!  Así que lo de epicentro no se lo han inventado aquí, o aquí sólo, sino que ya circula (o circulaba) en el ánglico común...

Continuaré.

jueves, 5 de marzo de 2020

Conflicto y petición de auxilio

Paseando esta mañana (otra mañana de febrero espléndida, nada fría; se veían muy bien los Pirineos, al fondo, sobre la calina del Ebro) he sufrido una crisis de filólogo.  Por fortuna, las crisis de filólogo cursan sin fiebre, no presentan dolor articular, mareos ni náuseas, rara vez exigen medicación o guardar cama.  Esta de hoy ha sido ligera, y me permito anotarla aquí porque tiene estrecha relación con la botánica.

El caso es que, pensando en describir las florecillas del camino, lamios, fumarias, caléndulas, me asaltó la duda siguiente: en el caso de usar para la descripción los nombres botánicos, ¿cómo hacerlo?  ¿Sería oportuno decir, por ejemplo: "hay junto al camino muchas Fumariae, Lamia, Calendulae..."?  Pues como latinista modesto, pero peleón, tiendo a usar los nombres latinos en la forma que corresponde al contexto; por ejemplo, si hay un número plural de plantas, no diría Fumaria, singular, sino Fumariae, en plural; ni Lamium, singular, sino Lamia, plural &c.  Es más, si, pongamos por caso, echara yo mano del verbo ver, ¿debería escribir "veo muchas Fumarias officinales", usando el caso objetivo que corresponde?

Ciertamente los botánicos que han escrito en latín declinaron los nombres botánicos según las reglas de ese idioma, y mencionaban, por ejemplo, color echiorum "el color de las viboreras", o plantaginem coronopodem collegisse "que habían recogido llantén pata de corneja".  La cuestión, claro está, se plantea cuando el contexto es distinto del latín, por ejemplo ahora el castellano.  ¿Debo decir Fumaria nada más, o podemos permitirnos Fumariae, Fumarias &c?

Yo, por mí, me daría permiso para decirlo como me diera la gana, pero, claro está, si uno usa nomenclatura científica, ¿no habrá de atenerse a las normas de uso de esa nomenclatura?  Y entonces la cuestión es la siguiente: los binomios lineanos ¿han de ser considerados formas latinas, sometidas a las reglas de ese idioma, o más bien formas fósiles, que no admiten variación de número o de caso?  Si así fuera, no cabría decir "hay muchas Fumariae officinales", ni mucho menos "veo Fumarias officinales, Lamia amplexicaulia y purpurea, Calendulas arvenses", sino tomar los nombres en su forma establecida por el catálogo botánico (si, como me imagino, hay uno) y escribir, pongamos: "hay en el camino abundantes Fumaria officinalis, Lamium amplexicaule y purpureum, Calendula arvensis..."

Espero que algún lector de esta página tenga la amabilidad de sacarme de dudas.  ¿La autoridad botánica se pronuncia sobre eso?  ¿Hay un catálogo admitido?  ¿Dónde se consulta?  ¿Se especifica algo sobre el uso de los nombres científicos, en el sentido de lo arriba expresado?  ¿Hay una página accesible donde esto se decrete?

Por lo demás, ando un poco preocupado también por otro motivo.  Veo que casualmente las entradas han llegado a una cifra centenaria.  Estoy seguro de que he debido de meter la pata más de una vez.  ¿Qué haces, lectriz generosa, lector piadoso, que me dejas chapotear en el error?  Anda, sé buena, sé bueno, y corrige ¿qué te cuesta escribir un par de líneas y corregir lo equivocado?

Pero qué digo.  Si ni yo tengo tiempo de releerme.

lunes, 24 de febrero de 2020

Diminutivos latinos II

Repaso, pues, algunos diminutivos del léxico botánico (dejando para otro momento los nombres de géneros); tomo sólo unos pocos, los primeros que me salen al paso: hay muchos más, alguno ya mencionado (carpelo, por ejemplo).

Acus "aguja" tiene dos diminutivos: acucula (étimo de aguja) y acicula, que ya para Marcelo Empírico significa "acícula de pino".  Dicho sea de paso, la raíz de acus también lo es de, entre otras, aculeus "aguijón" (acúleo en castellano) y acuminatus "puntiagudo" (no rara en nombres específicos).

De calyx "copa" sale el diminutivo calículo, como de caput "cabeza" sale capítulo (capitulum, literalmente "cabecita") o de cauda "cola" sale caudícula (literalmente "colita").

De cornu "cuerno" viene cornículo: no me consta en botánica, pero sí al menos en la forma corniculatus "con cuernecillos", del Glaucium corniculatum.  (Por cierto que entre los hongos está el cornezuelo, fabricante de LSD: también cornezuelo es diminutivo de cuerno, y doblete, en cierto modo, de cornículo.)

De spica "espiga" el diminutivo es espícula (spicula "espiguilla").

Para las flores simples que integran las compuestas usamos el término flósculo (flosculus es diminutivo de flos, sustantivo masculino en latín, al contrario que flor, su resultado castellano).

El sentido primitivo de folículo es "fuellecito" (follis "fuelle"), de funículo es "cuerdecilla" (funis "soga"), de núcula es "nuececita" (nux "nuez" o "núcleo").

En cuanto a la palabra panícula (su sinónimo panoja presupone la variante vulgar panucula o, con síncopa ya antigua, panucla), se la supone diminutivo de panus "espiga del mijo" según unos, "mazorca de hilo" según otros, y nada tendría que ver con panículo (la lámina grasa que tenemos bajo la piel) que dependería de pannus "paño".  Pero ambas etimologías son para mí oscuras.

Diminutivo de pes "pie" es pediculus, de donde nuestra voz pedículo.  Puesto que la proyección del propio cuerpo es una de las más vivas fuentes de metáfora, no es de extrañar que ideas como "cabeza" y "pie" están muy presentes en la imagen que nos formamos del mundo; y he aquí que los diminutivos de "pie" abundan en botánica: además de pedículo y el ha poco aludido podio, tenemos también pecíolo (petiolus), pedúnculo, pedicelo y, diminutivos de diminutivo, podíolo y peciólulo (que es el pecíolo de un folíolo, éste diminutivo de folium).

Quiero aclarar que pediculus "piececito" tiene E breve, y no debe confundirse con pediculus "piojo", que tiene E larga y es diminutivo de pedis "piojo", tambien con E larga (la propia palabra castellana piojo deriva de una variante vulgar del diminutivo: peduculus).  De este pediculus "piojo" saca su nombre el género Pedicularis: le viene, según unos (la wikipedia inglesa, por ejemplo), de que la ingesta de Pedicularis causa la infestación del ganado con piojos, y según otros (Font Quer entre ellos) de que la planta produce un antídoto de esa plaga.

De siliqua (acentuado /sí-li-cua/, al menos en latín) sale el diminutivo silícula.

Y de tuber "bulto" o "trufa" viene el diminutivo tuberculum (el sentido etimológico de tubérculo es "bultito", "hinchazón", palabra emparentada con tumor, túmulo &c).

Pero paso ya a los géneros botánicos que son, o al menos parecen, diminutivos.  Será en otra página.

miércoles, 19 de febrero de 2020

Diminutivos latinos

Ya que he repasado algunos diminutivos griegos, por no cojear me meto con los latinos.  También por encima y en breve.

Menciono un par de los más vetustos, poco evidentes como tales diminutivos.  Se admite en general que arbustum "arbusto" lo es de arbor (sin relación alguna con arbutus, en mi opinión).  Y bellus "lindo" es un viejo diminutivo de bonus que muestra hasta qué punto la confusión entre bondad y belleza, que por hábito atribuimos a los griegos, es general (en español hemos creado, en exacto paralelo, bonito, que no es, una vez más, sino diminutivo de bueno).

En bellus comparece ya el sufijo -lo-, el más productivo en la expresión diminutiva, con frecuentes alargamientos o combinaciones, en particular -colo- (terminación en -culus) y los muchos -ellus e -illus que, en origen resultado fonético (como en bellus), se han extendido luego como sufijos propios.

Muchos diminutivos latinos han pasado al castellano, ya por la vía oral (esto es, acumulando a lo largo de siglos las pequeñas alteraciones que luego se describen como "leyes de evolución fonética"), ya por la vía letrada, como préstamos tomados directamente del latín (escrito).  Tomemos como ejemplo articulus "miembrecillo", que por vía vulgar da en castellano artejo, frente al latinismo artículo, usado en gramática: artejo y artículo son un doblete, esto es, un par de palabras de origen idéntico.

Sabido es que las lenguas romances están llenas de diminutivos latinos; entre otras cosas, por simplicidad para el hablante de latín como lengua extranjera (los diminutivos suelen ser, en cualquier idioma, formas regulares).  De ahí que oreja no venga del latín auris sino de auricula "orejita" (francés oreille), ni aguja de acus sino de acucula "agujita" (en cambio el italiano ago continúa acus); hay mil ejemplos.

Pero, además de las voces patrimoniales, la lengua contiene muchos latinismos que son diminutivos, y estos abundan en particular en las jergas científicas: así globus provee el diminutivo glóbulo (globulus, literalmente "globito"), canna da cánula (cannula "cañita"), glans da glándula (glandula "amígdala", pero literalmente "bellotita"), testis da testículo (testiculus, literalmente "testiguillo").

Una exacta descripción exige a veces echar mano a la vez del diminutivo latino y del griego, véase el ejemplo de ocelo (ocellus, diminutivo de oculus "ojo") frente a omatidio (diminutivo de ὄμμα "ojo"): aunque ambos significan, en origen, exactamente lo mismo: "ojito".  Y, como hemos mencionado bacterio como diminutivo griego, cumple recordar que tiene un equivalente en latín, ya que bacillum es el diminutivo de baculum "bastón" (todo queda en casa, porque los bacilos, tengo entendido, son una forma de bacterios o bacterias).

Para introducción, mucho me he alargado.  Ya me lo temía.  Continuaré en otra.

sábado, 15 de febrero de 2020

La amante de la primavera



Durante el paseo, uno de estos días cálidos de febrero, reconozco a mis pies el brillo familiar de millones de florecillas blancas: son Erophila verna.  ¡Y pensar que hace cuatro o cinco años no había ni oído hablar de esta planta, tan abundante!  La conocí cuando di en perseguir Hornungia petraea: entonces me arrodillaba a menudo y sacaba sin pereza mi reluciente lupa, algo abandonada ahora.  Estas plantas chiquitillas exigen humillar la cerviz, aproximar el hocico al suelo: el premio son joyas como la violeta de Kitaibel, las delicadas eufrasias, la erófila o amante del buen tiempo.

Se comprende que pueda pasar desapercibido un vegetal tan minúsculo, que se apresura a brotar y completar su ciclo en pocos días, como si la vida le fuera en pasar inadvertido para la mayoría de los mortales: así florece, sobre suelos escasos y pobres que otras plantas rechazan, apenas cuatro gotas y un poco de luz y calor se lo permiten: con premura, pues, fabrica su semilla, único estadio algo duradero de este ser fugaz, y desaparece.

Sin embargo, pese a su fugacidad y tamaño diminuto, es capaz de adornar, con la abundancia de sus insignificantes rosetas, con la blancura de sus pétalos, las gravas más áridas, las sendas más arenosas, las más secas arcillas, que por unos días, o tal vez sólo por unas horas, se revisten del fino plumón de estas plantitas.

Como creo haber comentado en estas páginas, tiene más nombres botánicos de los que yo hubiera creído posibles para una sola planta, no digamos para una hierbecilla mínima como ésta.  No voy a volver a contarlos, pero en la Wikipedia castellana figuraban más de cien.  Quizá la abundancia de sinónimos le venga de la pluralidad de hallazgos (de la planta, digo, como nueva: en Flora Ibérica se describe como polimorfa, lo que abunda en la idea).

En cualquier caso, uno esperaría diminutivos en sus diversos bautizos (ahora que estoy entretenido con esas formas gramaticales).  Lo cierto es que en 1753, si no me falla la información, Lineo la llamó, secamente, Draba verna.  De Candolle, luego, identificó varias especies, pues veo que bajo su autoridad corren varios nombres: Erophila vulgaris, E americana, E muscosa.  El único que recurrió al diminutivo, me parece, fue Bubani, enternecido sin duda por su modestia y pequeñez: Drabella verna.  Drabella es, sin duda, diminutivo de Draba.

Ahora bien, ¿de dónde ese nombre, Draba?  No encuentro esa voz en latín clásico, aunque sí está δράβη /drá-bee/ en el griego de Dioscórides.  Nadie parece saber a qué planta exactamente se refiere el médico griego.

domingo, 2 de febrero de 2020

Diminutivos griegos II

El otro gran grupo de diminutivos griegos se forma con el sufijo -ιον /-i-on/.  De éstos ya hemos visto geranion "grullita" o pelargonion "cigüeñita".  Este sufijo (y sus diversos alargamientos, sobre todo -ίδιον /í-di-on/) tuvo éxito compitiendo con -ίσκος en la formación de diminutivos.  En nuestra lengua se conserva, por ejemplo en palabras tan comunes como demonio (δαιμώνιον /dai-moó-ni-on/ "duendecillo" es el diminutivo de δαίμων "genio") o podio (πόδιον /pó-di-on/ "piececito", de πούς /puús/ "pie"; el latín podium es origen de los mil topónimos tipo Puy, Puey, Pueyo &c; y a su vez podiolum, diminutivo del diminutivo, da Pujol y toda su parentela).

No pocas voces de la biología general son diminutivos.  Pongamos por caso ofidio, sinónimo de culebra, cuyo significado etimológico es "culebrilla": porque ὀφίδιον /o-fí-di-on/ es diminutivo de ὄφις "culebra" (étimo de Ophioglossum, voz que no encuentro ni en latín ni en griego clásicos, donde ὀφιογλώσσον significaría "lengua de serpiente", como compuesto de ὄφις y de γλώσσα /gloós-sa/ "lengua").

Otro término zoológico que me hace gracia es "culito": ¿quién habría llamado así, sin perder su crédito científico, al extremo abdomen de un insecto?  Ahora bien, lo dices en griego, pigidio, y tu prestigio no merma, antes al contrario; pero pigidio no deja de ser diminutivo de πυγή /py-geé/ "nalga", como las que exhibe aquella Venus que los académicos llaman (siempre en griego, por supuesto) Calipigia ("de bello culo").  Por lo demás, la anatomía de los insectos está llena de diminutivos.

Vayamos ya a la botánica.  El nombre de un gran sector de ella contiene un diminutivo, pues ἀγγεῖον /an-géi-on/ "vasito" lo es de ἄγγος /án-gos/ "vaso" (angiosperma, esporangio).  También lo es ascidio (ἀσκίδιον /as-kí-di-on/, de ἀσκός "odre": los ascomicetes son "hongos odres").  Y qué decir de bacterio (esta es la forma correcta, en mi opinión y en la de los traductores del manual de Strasburger): el nombre latino con que se bautizó a esos bichitos longilíneos fue justamente bacterium (βακτήριον /bac-teé-ri-on/ "bastoncillo" es diminutivo de βακτηρία "bastón"): los españoles hemos tomado el plural neutro, bacteria, por un singular femenino (como hacen a diario miles de estudiantes de latín en todo el mundo, y ya lo hacían muchos latiniparlantes en tiempos de Séneca y de Marco Aurelio).

Más diminutivos botánicos.  βασίδιον /ba-sí-di-on/ lo es de βάσις "base", y étimo de los basidiomicetes.  En cistidio tenemos el griego κυστίδιον /kys-tí-di-on/ "vejiguilla" (de κύστις "vejiga" causa de nuestras cistitis).  La palabra filodio tiene su interés: es un diminutivo griego creado en latín, pues se documenta phyllodium en latín científico, pero no (que yo sepa, al menos) el griego φυλλόδιον /fyl-ló-di-on/ que sería el diminutivo de φύλλον "hoja" (Dioscórides para "hojita" dice φυλλάριον /fyl-lá-ri-on/).

Déjenme añadir tres más: oídio es ὠΐδιον /oo-í-di-on/ "huevecito" (de ᾠόν /oo-ón/ "huevo", que está, por ejemplo, en ooteca).  Y el zumo de la adormidera, el opio, es ὄπιον /ó-pi-on/ "zumito" (de ὀπός "zumo", la palabra con que Teofrasto designa la savia).  Acabo con pixidio, nombre de ciertos frutos capsulares como el del beleño, que continúa πυξίδιον "cajita de boj", diminutivo de πυξίς (derivado a su vez del nombre del boj en griego, πύξος /pýk-sos/, pariente sin duda de buxus).

Añadiré los nombres de algunos géneros botánicos que son en origen diminutivos.  Empiezo por Absinthium: ἀψίνθιον /ap-sín-zi-on/ es diminutivo de ἄψινθον /áp-sin-zon/ (de igual significado).  También Echium: ἔχιον /é-ji-on/ "viborilla" designó ya en griego, al parecer, al Echium rubrum (y es diminutivo de ἔχις "víbora").  Al igual que Eryngium ἠρύγγιον /ee-rýn-gi-on/ lo es de ἤρυγγος (misma planta).

Hieracium ἱεράκιον /hi-e-rá-ki-on/ significaría literalmente "halconcillo" (o, si prefieren, "falconete": fue nombre, dicen, de la Pilosella officinarum --también ésta con nombre diminutivo: pilosella "pelosilla"): es diminutivo de ἱέραξ "halcón" (de nuevo un ornitónimo en el origen de un nombre de planta).

Termino con Lepidium: "escamita" significa λεπίδιον /le-pí-di-on/, derivado de λεπίς "escama".  Pteridium, por último, es latinización de πτερίδιον /pte-rí-di-on/ "helecho", diminutivo de πτερίς "helecho" también.