jueves, 26 de febrero de 2026

En casa II

 En latín "casa" se dice domus, sobre todo en abstracto, como residencia u hogar (el edificio es aedes).  Por eso domus puede significar la casa, la familia, incluso la patria, y la misma extensión semántica puede adquirir su adjetivo domesticus: cuando se critica por anglicismo doméstico en sentido de "nacional", si bien es verosímil anglicismo, tampoco a la historia de la lengua repugna ese uso, ya viejo, en el mismo latín.

De domus deriva el nombre del amo de la casa: dominus, y de dominus sale el verbo dominare, y una larga porción de términos que no vamos a explorar aquí.  Pero encuentro en el diccionario de Font Quer el término dominancia, aplicado a la expresión de un gen frente a la del homólogo (la entrada es larga y detallada) y, en el mismo campo semántico, una palabra que nunca habíamos oído, dominigén.

También he encontrado por ahí una Typha domingensis bautizada por Persoon, supongo yo, pero no sé si porque la halló un domingo, o en la finca de un tal Domingo, o en la isla en Santo Domingo: todos esos domingos son resultado regular castellano de dominicus "del señor" (acentuado domínicus; en España hemos allanado esa esdrújula para nombrar a los predicadores de Domingo de Guzmán).

Dicho sea de paso, dominus da dueño, y esta palabra está entre las primeras documentadas de nuestro idioma, pues se lee en las glosas de San Millán de la Cogolla en la forma duenno (aún no consolidada la Ñ, que resulta de poner una N sobre la otra): la diptongación de la O breve tónica, típica del castellano, no se produce cuando dominus es un proclítico de respeto: entonces queda mutilado en ese don que aún hoy ponemos a los caballeros respetables (dom para ciertos curas y frailes).  Lo mismo ocurre con dueña (resultado de domina), que es doña cuando es proclítica, esto es, átona.

He encontrado una curiosa acepción botánica del sustantivo doncel (derivado del dimimutivo dominicellus), pues figura en el diccionario botánico de Font Quer con el significado de "vegetal con ciertos caracteres de domesticidad" (aunque "domesticidad" no se define en el diccionario) por oposición a "bravo"; o también al que presenta sabores o colores suaves.

Pero el derivado de domus con más rendimiento en fitología es sin duda el adjetivo arriba mencionado domesticus, cuyo significado general, "casero", lo hace adecuado para toda planta que guarde relación estrecha con el domicilio humano.  Contra lo habitual, el equivalente griego οἰκεῖος /oi-keí-os/ apenas da juego en botánica; al menos yo no he dado con otro derivado que el raro vocablo eciófito, que encontré en el diccionario arriba citado con el significado de planta autóctona "cultivada deliberadamente por el hombre"; eso lo convierte, si no yerro, en sinónimo de "planta cultivada", porque no se me ocurre cómo puede haber cultivo sin deliberación o por descuido.  Si es así, eciófito no tiene sobre doméstico más ventaja que el exotismo.

Pero aún se puede leer en ese respetable léxico otra curiosa acepción de doméstico, de valor semántico restringido a "vegetal que no necesita la protección de un invernadero" debido a su capacidad para resistir nuestros inviernos.  Se me ocurre que esa acepción difícilmente podrá tener uso fuera del negocio de los viveros y la compraventa de plantas; no sé.

En binomios lineanos el domesticus lo encontramos en muchos vegetales, pero en particular en los frutales del huerto familiar: Malus domestica, Prunus domestica, Sorbus domestica.  Encuentro que también se ha llamado Iris domestica al Iris germanica, y hay una variedad de Ficus carica caracterizada como domestica.  Claro es que también abunda en el campo de la zoología, para honrar (si ello es honra) a los animales que más estrechamente conviven con el humano: Passer domesticus, Gallus domesticus, Musca domestica &c.

El perro es tan de casa que ya, más que domesticus, es Canis familiaris: ha ingresado en la familia.  Larga es en el perro la vocación de perrijo.

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