Vamos, pues, al otro idioma botánico, o al principal según se mire: en latín "pie" se dice pes (genitivo pedis) y encontramos esta palabra, acompañada del genitivo de la voz capra "cabra", en la Oxalis pes-caprae. De esta oxálide pie de cabra casualmente tomé hace pocos días la foto de esta entrada.
No tengo más registros en nomenclatura moderna, pero pes debió de ser muy frecuente en terminología prelineana, pues hallo el nombre de pes cati o "pie de gato" para la Antennaria dioica, el de pes corvi o "pie de cuervo" para el Ranunculus bulbosus, y el de pes corvinus o "pie corvino" para el Plantago coronopus (el último, traducción evidente del nombre griego). Sin duda habrá muchos más, de unos y otros.
En posición final, encuentro pes determinado por adjetivos. Con uno de ellos, laevis "pulido" (de él escribí en una página titulada Levigatus), encuentro la Cruciata laevipes y la Draba laevipes (D dubia ssp laevipes): entiendo que el específico significa "de pie pulido" (o quizá "de pedúnculo liso" &c). Otro adjetivo, crassus "grueso", lo lleva la Eichhornia crassipes (el invasivo camalote o jacinto de agua): crasípede valdrá "de pie grueso", supongo que en alusión al engrosado pedúnculo foliar "con tejido aerenquimatoso" (dixit wiki).
Hay un "pie de elefante": la Dioscorea elephantipes, planta que llaman "pan hotentote" y que, según veo en la red, es apreciada como ornamental.
Contiene la voz pes un gentilicio que aparece en la nomenclatura, pedemontanus, pero aquí el pes pedis no alude a tallo, pedúnculo o pedicelo alguno, sino a lo que en mi tierra llamamos somontano, esto es, la inmediata proximidad del monte. El "pie de monte" dio nombre a un estado alpino, el Piamonte o Pedemontis (como se latinizó su nombre): región italiana de donde proceden o donde se describieron la Artemisia pedemontana, la Cruciata pedemontana y supongo que muchas especies más.
De pedicelo, pedúnculo &c ya se trató en la página de diminutivos latinos.
Contra mi costumbre de desentenderme de los nombres llamados (a menudo con notable fantasía e inexactitud) vernáculos o populares, enumeraré a continuación los pies que, al recoger material para esta página, me han aparecido en botánica castellana. Verá la docta lectriz, el ingenioso lector, que a menudo el presunto nombre vulgar no es sino la traducción del nombre botánico.
Así pues: pie de pájaro (Ornithopus compressus), pie de oca o pata de ganso (Chenopodium bonus-henricus), pie de corneja (Plantago coronopus, que ya vimos como pes corvinus en el herbario de Christian Egenolff), pie de liebre (Plantago lagopus), pie de gato (Antennaria dioica, que ya en latín botánico fue pes cati), pie de becerro (Arum italicum), pie de caballo o pata de mula (Tussilago farfara, llamada en francés pas d'âne), pie de paloma (Geranium columbinum o G sanguineum), pie de gallo (Lamium amplexicaule), pata de gallo (Potentilla reptans), pata de vaca (Cercis siliquastrum). Seguro que hay muchísimos más.
Y basta de patas por hoy.
