domingo, 12 de julio de 2026

Horrores botánicos y VI

 En fin, puede un vegetal verse aquejado de calvicie, y entonces ¿por qué no consolarse con una barba?  Todo es pelo.  Barba en latín se dice fácil: barba.  Y el que tiene barba, barbatus.  No faltan yerbas barbadas, a tenor de su nombre: hay una Avena barbata, un clavelito o Dianthus barbatus, un Rhododendron barbatum; otra gramínea, el Schismus barbatus (también llamado Festuca barbata), y otra más, la Stipa barbata...  Las definiciones de los diccionarios no aportan gran cosa; Stearn da barbatus por sinónimo de crinitus.

Luego encuentro Anthyllis barba-jovis, ¡vaya nombre sonoro, "barba de Júpiter"!  Por las imágenes visibles en la red no adivinaría usted dónde tiene la barba esa leguminosa; pero la denominación le viene de antiguo, parece ser que del propio Plinio el mayor; y puesto que ya escribí en su día sobre este fitónimo, y no he aprendido más, renuncio a insistir.

Y tenemos también, claro es, el género Jovibarba, que diríase creado para desgajar algunas especies del género Sempervivum.  Entiendo que aquel género significa Jovis barba o "barba de Júpiter", como el específico recién comentado.

Remataré esta despeinada faena con un par de observaciones sobre las voces griegas que dejé a un lado al inicio de este repaso capilar.

Invierto el orden precedente y comienzo por la barba griega, esto es, πώγων /poó-goon/, presente en muchos binomios lineanos.  Tenemos, pues, la "barba varonil" en el Andropogon, que es "barba de oro" en el Chrysopogon, en Cymbopogon será "barba en forma de barca" o "de copa" (κμβη /kúm-bee/), en Geropogon "barba de viejo", en Polypogon "barba múltiple", "barba de buco" en Tragopogon, "raíz barbuda" en Rhizopogon (un hongo: "rizopogo de león" se llamó a la apreciada criadilla de tierra o Terfezia arenaria); y doy la traducción que me salta a primera vista, sin más averiguar sobre las plantas en cuestión.

Añado, por no dejarlo tirado por ahí, el Ophiopogon jaburan, una bonita convalariácea japonesa vista en el botánico de Florencia; su nombre significará "barba de culebra".  Además, hay dos hieracios con epíteto barbado: uno es el Hieracium leiopogon del Mont Ventoux (λεῖος /léi-os/ "pulido": "barba uniforme" o "barba sin asperezas" supongo que es la idea) y el Hieracium eriopogon o "barba lanosa".

Y para terminar, en honor de los amigos del canuto (alguno queda por ahí) traigo el Pogostemon cabli o cablinchouli (de todas estas formas lo encuentro escrito), la labiada india que da el pachulí.  Cosa del pasado milenio, inaudito quizá para nativos digitales.  Yo, al menos, hace mucho que no huelo ese aroma capitoso, perfume de los antros que frecuentara nuestra barbuda, melenuda, remota juventud.

Sigo, brevemente, con el término griego para "cabellera": κμη /kó-mee/, y su derivado κομήτης /co-meé-tees/ "melenudo".  Encuentro varios géneros con epíteto comosa "melenuda": Hippocrepis, Leopoldia, Pedicularis, PicrisPolygala; en masculino, el dulce Ananas comosus.  No menos sabroso, el Coprinus comatus.  También hay una Euphorbia flavicoma "de cabello leonado", y un Ranunculus auricomus "de cabellos de oro".  Y no olvidemos el cabello radical del Galium cometerhizon, del que ya hemos hablado.

Termino, por fin, con el "pelo" básico en la antigua Grecia: θρίξ τριχός /zríx tri-jós/.  Baste la mención porque hemos escrito sobre ello y es tan extensa su progenie que arrastraría muchas páginas: vimos ya καλλθριξ y πολύτριχος (en Plinio callitrichon y polytrichon, comentados a propósito de la Callitriche y un Thymus polytrichus) y unos cuantos derivados de θρίξ, a los que podríamos añadir aún más: acrotríquido, tricofagia, triquinosis...

Incluso en binómina lineana, claro, como la Trichinella spiralis.  (En origen triquina --sería mejor acentuar tríquina, como los italianos-- es el adjetivo griego "pilosa", unos dicen porque "fina como un pelo", otros que "entortillée" como un pelo.  ¿Pero fina quién?  ¿La larva del nematodo?  Será.)

Entre los botánicos, Asplenium trichomanes (del específico dimos etimología), Helictotrichon cantabricum ("pelo helicoidal", genérico debido al extremo retorcido del lema, como se ve tal vez en esta foto), Ranunculus trichophyllus (ahora conozco mejor la planta y creo preferible "hojas como cabellera" antes que "hoja peluda"), Leucojum trichophyllumPotamogeton trichoidesFestuca trichophyllaTrichosporum lobbianum ("semilla peluda", quizá), Trichoceros parviflorus ("cuerno peludo", si no es "pelo cornudo"), Trichostomum ("boca peluda": un musgo).  Sin duda la lista que se puede alargar.

Me agrada el nombre de otro briófito, Syntrichia, que debe de significar "pelo unido" o cosa parecida (el prefijo syn- implica unión o simultaneidad).  Quizá quiere decir que forma mechones, como floccosus.

Abandono aquí la peluquería.  Con una última observación: la voz τρχωμα /zrí-joo-ma/ "pelambre" (en griego clásico alude a espesuras marxistas, no digo de Groucho, sino del otro) se emplea en botánica para designar no sólo pelos, sino "cualquier excrecencia epidérmica, sea de la forma que sea"; pero, eso sí, para ser legítimo tricoma ha de haberse "formado a base de células exclusivamente epidérmicas" (Font Quer).

sábado, 11 de julio de 2026

Horrores botánicos V

 En bonito lío me he metido.  Tengo la casa llena de pelos.  Pelos por el suelo, pelos por el sofá...  Ni de lejos esperaba yo encontrar tanto cabello vegetal.  Supongo que se nota, por el desorden de esta pilosa averiguación.  Y el pelo no decae, antes aparece nuevo, como por magia, donde menos lo pienso.  Ahora bien, juro por Ormuz y Arhiman que este verano no escribiré sobre pelos más página que la presente o, como mucho, una más, si no puedo evitarlo.

Otro tejido con nicho, aunque menor, en la nomenclatura botánica es la seda, manufactura de chinos, casi mitológicos seres que los romanos llamaban, precisamente, seres: de ahí el adjetivo latino sericeus "de seda".  Nada que ver con nuestro verbo ser: ya los griegos llamaban a los chinos σρες, y a su remota región σηρική.  Por cierto que de serica sale el inglés silk, mientras que ¡oh paradoja!, nuestra voz seda (y la seta italiana, y la soie francesa, y el alemán Seide) vienen de esa saeta de la Crepis setosa, seta en latín vulgar (y en botánica) "pelo basto" "pelo de cerdo" "cerda".  Estupendo.

No encuentro en mis notas plantas meramente sedosas, pero sí un hieracio medio sedoso, el Hieracium subsericeum, una Araujia sericifera o "portaseda" (el jazmín de Tucumán, difundido como ornamental y ahora temido invasor) y una orquídea que, al contrario que el hieracio, es, con palabra que mezcla griego y latín, "totalmente sedosa": la Ophrys holosericea.  (La wiki española la llama holoserica, si es que, como parece, se trata de la misma especie; y afirma que el epíteto significa "parecido a araña".  Esto último es un error, creo yo: aquí está sericeus o sericus precedido del griego λος λη λον /hó-los hó-lee hó-lon/ "íntegro", "todo", que tenemos en holártico, holófito, holoparasito y muchos términos más, incluido el hoy de moda holístico.)

¿Entra farinosus en el capítulo de los pelos?  Quizá no, y por lo demás sólo conozco una planta harinosa, la Primula farinosa.

¿Y fimbriatus?  Para mí este adjetivo significa "orlado" o "veteado".  Pero Stearn traduce fringed y lo define como having the margin bordered by long filiform processes thicker than hairs; as the petals of Cucubalus fimbriatus.  Con ese nombre, aparte del cucúbalo citado (al que le pega más el sinónimo de Silene multifida, creo yo), no encuentro más que un Catasetum fimbriatum de cuya celeridad polínica supe por el librito de Paco Calvo Planta sapiens (librito interesante, sea dicho de paso, sobre la conciencia y la conducta de las plantas, algo para dejar atónito al filisteo pero que nos impresiona poco a los devotos de Darwin y la Pachamama).  En fin, a la vista de los especímenes citados, fimbriatus, más que peludo, vale en botánica "desflecado".

En cuanto a ciliatus (ciliated, esto es, having fine hairs, resembling the eyelash, at the margin &c) tiene relación con pelos sólo en una posición concreta: dispuestos en filas, como las pestañas y las cejas.  En efecto, cilium en latín es "pestaña" o "ceja" (esta última palabra, ceja, viene precisamente de cilia, plural de cilium, igual que hoja viene de folia, plural de folium).  Y ya habrá usted adivinado que por vía culta tenemos el doblete cilio, importante en biología, para uso de paramecios y vorticelas, pero también del resto de animales y vegetales.

Con el específico en femenino, ciliata, encuentro Androsace, Galinsoga, Gentianella, Hippocrepis, Iberis, Lepidotis (L ciliata es sinónimo de Lycopodium clavatum), Melica, Ophrys (O ciliata, por otro nombre O speculum).  En masculino sólo tengo Lathyrus saxatilis, también llamado L ciliatus.  En neutro me aparece el Oedogonium ciliatum (un alga).  Con cambio de sufijo hay una Arenaria obtusifolia ssp ciliaris.  ¿Por qué ciliaris en vez de ciliata?  Lo ignoro; ciliaris y ciliata se diferencian como "de cilios" y "con cilios": poca cosa.  Por último encuentro una Draba tomentosa ssp ciliigera: "portacilios".

¿Y strigosus, tiene que ver con pelos?  Yo diría que no, pues en latín clásico la palabra significa "emaciado", "macilento".  Ahora bien, en Stearn strigose es definido como covered with sharp, appressed, rigid hairs.  Sólo encuentro en mis apuntes una Avena strigosa (en la wiki italiana aluden a sus pelitos sedosos) y una Cuphea strigulosa.  El diccionario de Font Quer da a elegir, para el significado de estrigoso, entre cubierto "de pelos rígidos" y "de notables asperezas".

Y luego están, por supuesto, las crines: algún vegetal dotado de ellas, esto es, crinitus, encuentro en mis notas.  Al menos la Scutellaria crinita y una planta capense, el Mesembrianthemum criniflorum (que ha de tener las crines en las flores, si entiendo bien el específico).

Bueno, otra página más de pelos, y ya será la última.

viernes, 3 de julio de 2026

Horrores botánicos IIII

 Harto sabido es que don Alonso Quijana (o Quijada, o Quesada, que en esto hay diferencias) vestía, en palabras del puntual historiador, "calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo".  Velludo era en el siglo de Cervantes lo que ahora decimos terciopelo; esta manufactura se llamó vellutum en latín tardío, y de ese vellutum salen el velluto italiano, el vellut catalán, e incluso, pasando por el viejo francés veluotte, el velvet con que denominan los ingleses a ese tejido.  El origen remoto de estas palabras está, por supuesto, en el villus arriba examinado, referido ahora a la materia textil.

Pues bien, algunos nombres específicos aluden al pelo vegetal por la semejanza con tejidos industriales, y en mi opinión velutinus está entre aquéllos.  Ese adjetivo no es clásico, y sospecho que ni siquiera es medieval.  Quizá su origen esté en el italiano moderno, donde es usual vellutino, diminutivo de velluto, o en el francés velouté (allí velours continúa el villosus latino).

De los seres aterciopelados, o velutinos, el más conocido hoy aquí es la Vespa velutina, célebre por haber invadido zonas de nuestra península en los últimos años para terror de no pocos.  Pero también hay velutinus en botánica: al menos un arce caucásico, el Acer velutinum Boiss., y una poácea que vive en Andalucía, el Trisetum velutinum Boiss.  Deduzco yo que al suizo Boissier (que visitó España, muy joven, en 1837) le encantaba el terciopelo, o al menos su adjetivo.

El dictado de lanudo o lanoso, por su parte, puede aludir también al pelo a través de una manufactura, aunque Stearn define lanatus (woolly) como covered with long, dense, curled, and matted hairs, ressembling wool; as Verbascum thapsus, Stachys germanica; y la definición de Font Quer es muy similar.  Encuentro lanosos la Carlina lanata, el Carthamus lanatus, el Citrullus lanatus (que es la sandía), el Holcus lanatus.  De la Saussurea laniceps y la Saussurea lanata creo que ya se hizo mención.

Además de la lana está la lanúgine, en latín lanugo, esto es, una especie de bozo lanoso que por metáfora vale "adolescencia".  En el Diccionario de botánica, sin embargo, lanuginoso parece sinónimo de lanoso, y en Stearn es asimismo woolly, downy.  Barbiponientes encuentro el Convolvulus lanuginosus y el Ranunculus lanuginosus.  

De la forma griega de lana (ἔριον /é-ri-on/) ya hemos mencionado el Teucrium eriocephalum y el Eriophorum latifolium.  Ahora bien, parece ser que Teofrasto llama ἐριοφόρον /e-ri-o-fó-ron/ al algodonero; y pues sale a colación este amoroso tejido (amoroso llaman en mi pueblo al de tacto suave), no nos queda más remedio que confesar nuestra ignorancia sobre el origen de gossypium (o gossipium) y su adjetivo gossypinus, que parecen venir del ámbito helénico (lo digo por la Y) pero, una vez más, documentarse antes en latín.

Gayo Plinio Segundo, el insoslayable naturalista romano, afirma (NH 12 21) que en la cumbre de la isla Tylo (la actual Baréin, en el golfo Pérsico) crecen unas lanigerae arbores "árboles portalanas" cuya fruta, "una calabaza del tamaño de un membrillo", al madurar se rompe dejando ver lanuginis pilas, ex quibus vestes pretioso linteo faciunt "bolas lanosas de las que fabrican vestidos de un tejido precioso".  Arborem vocant gossypinum, concluye el enciclopedista, y, en efecto, parece que está describiendo ejemplares del Gossypium arboreum L, el ἐριοφόρον de Teofrasto o algodonero arborescente.

Quizá por eso Plinio llamó al algodonero xylum ("madera" en griego), y xylinum al algodón.  Pero la denominación griega del algodón se ignora, y tras una nomenclatura medieval confusísima, que mezcló los nombres del algodón y de la seda, se consolidaron para el algodón cotonium o coton o cotonum (del árabe qutun) y de ahí provienen las denominaciones modernas.

Aparte de este Gossypium (y otros, como el G barbadense), la Saussurea laniceps se llama también gossypiphora "portalgodones", e igualmente tenemos una Sideritis gossypina o "algodonosa".

Asimismo en botánica pasa por "algodón" la voz γναφλιον /gna-fá-li-on/ o γνφαλον /gná-fa-lon/, que en la Grecia antigua quizá significó más bien algún tipo de lana o de relleno para colchones (la voz parece emparentada con el verbo knáptein "cardar" y el sustantivo knaféus "cardador de lana").  De ahí vienen, pues, el género Gnaphalium, y en particular el Gnaphalium luteo-album, ahora más bien llamado, si no me equivoco, Pseudognaphalium luteoalbum (he copiado los específicos tales como los encuentro escritos); y también una labiada pequeñita que crece por mi pueblo, el Teucrium gnaphalodes ("de aspecto algodonoso"), al parecer llamado "zamarrilla lanuda".

Antes de despedirme de lanas y algodones, una pregunta que no he conseguido responder: ¿es Phagnalon anagrama de γνφαλον?  Sospecha sin confirmar.  El creador del anagrama sería Alejandro Cassini, en 1810.

domingo, 28 de junio de 2026

Horrores botánicos III

 No sé para qué me meto en pelos, bozal como soy en peluquería.  Pero, en fin, ya hemos comenzado; llevemos el asunto adonde podamos.

El pelo agrupado en mechón es un floccus, y de ahí nuestro fleco (flueco en castellano medieval) y su diminutivo lexicalizado flequillo.  Y en botánica, claro está, el epíteto floccosus.  Font Quer define flocoso "tomentoso, con el pelo aglomerado en copos".  Para Stearn es covered with dense hairs which fall away in little tufts, as Verbascum floccosum and pulverulentum.  He buscado estos verbascos en la red y me da la impresión de que son uno y el mismo.

Por dar algún ejemplo más me he entretenido en buscar y me sale un hongo mexicano, el Turbinellus floccosus, y un cactus de Perú, la Austrocylindropuntia floccosa (Salm-Dyck) F Ritter 1981.  Deduzco de ello dos cosas: A) que en América gusta ese adjetivo, y B) que podemos presentar esa cactácea al concurso de longitud onomástica, pues sobre todo su sinónimo Austrocylindropuntia tephrocactoides dejará chiquitos a los adversarios.  Menos mal que los indígenas de Perú y Bolivia, donde vive esta planta, se conforman con el apelativo, más breve y manual, de huaraco o waraqu.

Ahora bien, si el pelo es muy débil y se enreda en maraña indistinta ya no es pelo, sino tomento, para Font Quer definido como "conjunto de pelos simples o ramificados, generalmente entrelazados o ensortijados, y muy juntos, a modo de borra".  Y de ahí, otro adjetivo botánico, tomentosus, bien representado en los nombres lineanos.

En femenino: Achillea tomentosa, Carex tomentosa, Draba tomentosa, Mercurialis tomentosa, Pavlownia (o Paulownia) tomentosa (un hermoso árbol oriental), Tilia tomentosa, Uncaria tomentosa (liana conocida por una delirante noticia de televisión).

En masculino: Anacyclus tomentosus, también llamado Anacyclus clavatus, Cotoneaster tomentosus, Rosmarinus tomentosus.

En neutro: Arctium tomentosum, el tropical Chondrodendron tomentosum (una de las fuentes del curare), Hypericum tomentosum, Leucanthemum tomentosum, Sempervivum arachnoideum ssp tomentosum, Taraxacum tomentosum, Trifolium tomentosum.

Y llegamos a pubescente, "fino y suave como un bozo" en palabras de Font Quer.  Para mí que es poca la diferencia entre tomento, pubescencia, borra y bozo; pero ya he reconocido mis faltas en peluquería.  Para Stearn pubescens y pubens son sinónimos en botánica, y los glosa downy, esto es, covered by very short, weak, dense hairs, as the leaves of Cynoglossum officinale, Lonicera xylosteum etc.

Pubescentes he encontrado Alchemilla pubescens (sinónimo de A glaucescens), Androsace pubescens (sinónimo de A cylindrica), Avenula pubescens, Betula pubescens (o B alba), Cinchonia pubescens (la llamada quina roja), Haplophyllum pubescens (sinónimo de H linifolium), Quercus pubescensSaxifraga pubescens, Thalictrum minus ssp pubescens, Thymelaea pubescens.

En cuanto a pubens (para Stearn sinónimo de pubescens) lo encuentro en la red, en un saúco y varios insectos, pero no en las plantas de mi proximidad.

Otras referencias peludas parecen desviarse del pelo en sí mismo para centrarse en aspectos secundarios.  En incanus, por ejemplo, el pelo parece importar menos que el tono blanquinoso con que la planta se adorna.  Y ahí están el Astragalus incanus, la Calamintha incana, la Draba incana, el Erisimum incanum, un Helianthemum oelandicum ssp incanum (oelandicus es gentilicio de la isla báltica de Oland, Oelandia en el latín renacentista), la Hirschfeldia incana (que se llamó también Sinapis incana), la Matthiola incana, la Salix incana (otra denominación del S elaeagnus).

lunes, 22 de junio de 2026

Horrores botánicos II

 El patriarca Jacob (según el verbo divino) compró de su mellizo, al precio de unas gachas, lo que Jerónimo llama primogenita, esto es, la primogenitura o mejor derecho de heredar.  Aquel mellizo, primero de los dos en nacer, era un fenómeno, cosa digna de ver: según la traducción del dálmata, rufus erat, et totus in morem pellis hispidus "era royo, y todo peludo a manera de vellón" (Génesis 25 24).  Por eso lo llamaron Esau (o Esaú, con acento gálico), porque en hebreo esaw significa "velludo".  De hecho, como saben, Jacob recibió la bendición del cegato Isaac revistiéndose con pieles de cabrito (pelliculasque haedorum circumdedit manibus), marrullería impropia, creo yo, de patriarcas de bien.

Y hete aquí que el padre de la iglesia vierte ese "velludo" al latín por medio del adjetivo hispidus.  Este adjetivo, para Font Quer, alude al "pelo muy tieso y sumamente áspero al tacto, casi punzante, como el de las borrachas y algunas viboreras" (las borrachas serán, digo yo, borrajas).  Gaffiot, por su parte, lo traduce simplemente: hérissé, velu.  Stearn da por traducción hispid, y lo describe como covered with long rigid hairs, as the stem of Echium vulgare.

Veamos qué binomios contienen el adjetivo hispidus.  Encuentro un Drosanthemum hispidum, un Elymus hispidus (y su sinónimo Agropyrum hispidum), un Geum hispidum (equivalente al G albarracinense Pau), un Leontodon hispidus, una Medicago hispida (sinónimo de M polymorpha), una Myosotis hispida (o M ramosissima), un Opopanax hispidus, y por último (en mis notas, digo) un Papaver hybridum que también ha recibido el nombre de Papaver hispidum.

No quiero olvidarme de una Fumana hispidula, que lleva el específico en diminutivo.

Yo diría que a los botánicos les han caído en gracia los adjetivos citados hasta ahora, probablemente por su dramatismo, pues han dejado de lado el que de manera llana y, por decirlo así, sosegada señala la presencia de pelo, esto es, pilosus.  En efecto, este adjetivo lo he encontrado únicamente en Helianthemum pilosum (por otro nombre H violaceum), Gypsophila pilosaGenista pilosa, y Luzula pilosa; hay, por último, otra Luzula alpinopilosa.  Cierto es que todo un género ha recibido el gracioso nombre de "pelosita", esto es Pilosella.

Pilosus viene a ser la expresión neutra de la pilosidad.  Font Quer lo define no en piloso, sino en peloso, del modo siguiente: "que tiene pelo, en general.  Si el pelo es muy fino y suave al tacto... decimos que es pubescente; si es rígido y áspero, empleamos las voces hirsuto o híspido".  Velay.  Stearn, por su parte, traduce pilosus por hairy y lo define covered with short, weak, thin hairs, as the leaf of Prunella vulgaris, Daucus carota.

Si pilosus deriva de la voz latina pilus "pelo", villus produce villosus.  (Villus viene a ser sinónimo de pilus, pero referido a animales o cosas.)  Villosus, para Stearn, es sinónimo de hirtus.  Font Quer condena villoso como incorrecto, y acepta sólo las formas castellanas viloso y velloso, y en éste último define "que tienen vello o pelo" pero no muy fino (sería entonces pubescente) ni demasiado áspero o rígido (en cuyo caso sería hirsuto o híspido).

Por casualidad, sólo en femenino encuentro este adjetivo (esto es, en la forma villosa) en los géneros Androsace, Euphorbia, Hydrangea, Gagea, PinguiculaRosa, Thapsia, Vicia; excepción única, en neutro, el Sedum villosum.  También tengo anotado un Scorpiurus muricatus ssp subvillosus: peludito pero no tanto.

Un pelo más rígido (siempre en lo animal) ya no es pilus ni villus, sino saeta "cerda".  De saeta deriva saetosus, que también es adjetivo botánico, aunque lo encuentro escrito setosus, sin diptongo; y sólo encuentro la Crepis setosa, y un Papaver somniferum L ssp setigerum (al que De Candolle había llamado Papaver setigera "portacerdas").

Setoso en castellano es, según el diccionario de Font Quer, "que tiene pelos tiesos o setas", supuesto que seta (¡qué mal me suena esa seta!) es el "pelo algo tieso y no excesivamente corto".  Algo... no excesivamente...: eso no es una definición, con mis disculpas, sino una indefinición.  ¿Y qué opina Stearn de este adjetivo?  Lo ignoro, pues no he conseguido encontrarlo en su Botanical latin.

Hasta aquí, la que pudiéramos llamar simple descripción de la pelambre.  Efectos de conjunto o aspectos de más compleja definición (para mí al menos) los dejo, ahora que ha entrado el verano, para mejor ocasión.

Por cierto que este año las nieves han sido copiosas en Moncayo, y hasta hace unos días se ha mantenido una mancha de nieve en la cara norte, pequeñita vista desde casa, pero tamaña un estadio, según las fotos de los amigos que la han visitado.  Hace una semana, más o menos, esa mancha se rompió en tres partes, tres diminutos puntos suspensivos sobre el glaciar mayor o "pozo de san Miguel".  Y hoy, ay, hoy ya sólo los que seguimos esa nieve con amoroso afán la distinguimos en Moncayo: apenas dos puntitos visibles, ay, por pocas horas.  Pero vaya: hacía mucho tiempo que Moncayo no llegaba con nieve al verano, y este año ha llegado.  ¡Qué raro es, este cambio climático!

domingo, 21 de junio de 2026

Horrores botánicos

 El horror es para nosotros sentimiento y nada más.  Para los antiguos, gente seria y poco dada a tontear con emociones, es ante todo una condición física: los pelos de punta.  Horresco referens, decía Virgilio en la muerte de Laocoonte: "al contarlo se me erizan los pelos".

"La cuestión de la pilosidad o su carencia", escribía no hace muchos días un amable lector, "cobra una gran relevancia en la interpretación taxonómica de las plantas", e invitaba a considerar el asunto desde el peculiar punto de vista de estas páginas.  ¿Cómo no?  Vamos a ello, o, mejor dicho, iniciemos una aproximación a un material que, por la relevancia indicada, y sin duda también por propia incompetencia, se nos aparece harto complejo.

Omitiré, por ello, de momento, los términos griegos: algunos han aparecido aquí, como los adjetivos δασύς /da-sýs/ "espeso", "piloso", y λάσιος /lá-si-os/ "denso", "piloso".  Cierto es que dejé de anotar, en su día, algunos géneros que contenían lasiocarpus, empezando por Lasiocarpa, que parece ser una sección del género Solanum; además del abeto de montaña canadiense Abies lasiocarpa, o la Euphorbia lasiocarpa, o la Musella lasiocarpa (Musella ha de ser diminutivo de Musa porque lo llaman "plátano enano"), y también la Populus lasiocarpa.  En la red encuentro ahora un género Lasiocarpus centroamericano.  Sin duda habrá más.

Me limito, pues, al latín, y comienzo con horridus, el adjetivo para la más o menos permanente condición de horrere, esto es, tener los pelos de punta.  Segura traduce horridus por "erizado", Gaffiot hérissé.  Curioso me parece no encontrar hórrido en mis diccionarios de botánica, porque existen binomios con ese adjetivo: Acacia horrida (o "acacia búfalo"; en la red la llaman Vachellia horrida), Agave horrida, Asparagus horridus, Echinospartum horridum (antes Genista horrida).  Asimismo el Paliurus spina-christi había recibido el nombre de Rhamnus horrida.

A la vista de esas plantas hórridas, parece claro que los floristas han juzgado tales las multipungentes, las que presentan abundantes extremos punzantes y prohíben el acceso con una buena teoría de agujas.

Antes de continuar, recuerdo que no es mi intención aquilatar los significados botánicos de horridus o hirtus, de hispidus o hirsutus, cuyos matices están entre el poco y el mucho y dependen del más o del menos.  ¿Qué longitud ha de tener un pelo para ser largo?  ¿Cuántos albergar un milímetro cuadrado para mostrarse densos?  ¿Qué resistencia a la flexión para sentar plaza de rígido?  ¿Han dictado sentencia en esta causa los repúblicos botánicos?  No lo sé, y no entraré en ello.  Baste aquí señalar que en latín clásico esos adjetivos tranquila y pacíficamente pueden intercambiarse, dependiendo del contexto, sin que a nadie se le ericen los pelos.  Y, por lo que parece (es sólo hipótesis), en horridus los pelos ni siquiera entran en consideración.

Gaffiot define hirtus poilu, aux poils durs; Stearn, en cambio, traduce shaggy y define with long weak hairs, as Epilobium hirsutum (implica, supongo, sinonimia de hirtus e hirsutus).  Haya o no contradicción en esas definiciones, poca luz puede arrojar la etimología sobre estos adjetivos, pues son de carácter popular y carecen de correspondencias evidentes.

Muchos fitónimos contienen el primero: Asperula hirta, Carex hirta, Helianthemum hirtum (al que llamó Lineo Cistus hirtus), Hyparrhenia hirta, Jovibarba hirta (sinónimo de Sempervivum hirtum), Lepidium hirtum, Linaria hirta, Potentilla hirta, Rudbeckia hirta, Trifolium hirtum, Viola hirta, Origanum vulgare ssp hirtum.  Éstos tengo anotados; apostaría que hay no pocos más.

Ese adjetivo aparece también en diminutivo: Euphrasia hirtella, Androsace cylindrica ssp hirtella.  Y junto al término botánico para "tallo", está incluido en la Cruciata hirticaulis, de la que es natural pensar que sólo la vara la tiene peludita.

En cuanto a hirsutus (à poil hérissé, hirsute define Gaffiot; Stearn parece darlo por sinónimo de hirtus), la abundancia de plantas hirsutas es tal que renuncio a escribir los nombres completos y los juntaré por género gramatical; así que en femenino, hirsuta, encuentro AlthaeaArabis (o Turritis hirsuta), CardamineDumortiera (ésta es una hepática), Euphorbia, Frankenia, Primula (también llamada P viscosa), SaxifragaScorzonera, Sideritis, Thymelaea, Vicia; en masculino, hirsutus, solamente encuentro un Chamaecytisus (también nombrado Ch supinus) y un Lathyrus; y por último, en neutro, hirsutum, registro Chaerophyllum, Dorycnium (o Bonjeania hirsuta), Epilobium, Hypericum, RhododendrumSedum y Sisymbrium (hirsutum o también runcinatum).

No falta un Allium subhirsutum, esto es, entiendo yo, hirsutillo: hirsuto pero menos.

Yo pensé que no hallara consonante... y ahora me abruma la cantidad de pelos hallados en las plantitas por los botánicos.  Continuaré en otro momento.

sábado, 30 de mayo de 2026

Sobre cierto parentesco de la S y la H

 La hache, la pobre, es el basurero de las consonantes: cuántas desaparecen en el desaguadero de la aspiración (sonido, en principio, representado con H, por más que para los hispanos esa letra sea enteramente muda, esto es, no corresponda con ruido alguno).  Me acuerdo del civil gaditano que alababa nuestra huerta, por ser mehón terreno (mejor tierra de cultivo, entendía yo) o la ministra poderosa, hoy menos, que luchaba, generosa ella, para protegernos de loh víruh (o sea, los virus).

Ahora me refiero a un caso concreto pero mucho más antiguo: de antes de que hubiera ministros o andaluces.  Y me atrevo a ello porque veo que las de contenido gramatical están entre las páginas más leídas aquí; así que, ¿quién sabe si lo de la S y la H no interesará también a algún lector?

Salto veinte siglos atrás, y observo que una culebra se arrastra por el erial mediterráneo: serpit, dice el latino (o sea: "se arrastra"); ἕρπει /hér-pei/, dice en cambio el griego.  Quitado el final de palabra (cada idioma tiene su morfología) ¿no se ve parecido entre ambos verbos?  Serp-, herp-: donde en latín una S, en griego una H: porque ahí suelen ir a parar en griego las sigmas iniciales.  No es, pues, casualidad: es regla.

Así pues, al serpo latino responde el griego ἕρπω /hér-poo/ "reptar" (en griego la aspiración se representa con esa diminuta C que lleva de gorro la vocal inicial, y que transcribimos con una H).  He aquí por qué el serpens latino (el animal que repta, esto es, la serpiente) es más o menos el herpetón griego (que permite la herpetología, y llamarse herpetóloga a la experta en reptiles).

No se trata, una vez más, de que el latín venga del griego, como por error creen no pocos; sino que de ciertas voces del idioma ancestral que, comenzadas por S-, conservan el latín y el griego, el latín mantiene la S- inicial, mientras que el griego la pierde en una aspiración (H-).

Otro ejemplo de S- inicial latina correspondiente con H- griega: al sal salis latino (la "sal", de género masculino en latín, y en algunas zonas de castellano) le hace pareja el hals halós griego.  Por eso ciertos elementos que engendran sales se llaman oportunamente halógenos (flúor, cloro, bromo, yodo, aprendíamos antaño).  En botánica, la planta que prospera en ambientes salinos es halófito "planta de sal", o halófilo "amigo de la sal".  He ahí, por ejemplo, el Daucus halophilus, subespecie del Daucus carota L (para las muchas subespecies de zanahoria, véase Flora Iberica).

En nomenclatura asimismo tenemos el Halopeplis amplexicaulis, cuyo sinónimo, no por casualidad, es Salicornia amplexicaulis (halo- = sali-).  Y al adjetivo latino salinus opone el griego hálimos "costero" o "marítimo" (en griego háls no significaba sólo "sal", sino también "mar", seguro que usted adivina por qué) presente en el Atriplex halimus, planta amante de la salinidad que ya Teofrasto llamaba hálimon.

En la Euphorbia paralias es más difícil de ver la háls (la sal), oculta en el adjetivo παράλιος /pa-rá-li-os/, sinónimo de hálimos y compuesto de παρά "al lado" y háls "el mar".

Es fácil, en cambio, reconocer la correspondencia entre S- latina y H- griega en los numerales, como ξ /héx/ "seis" frente al latín sex, o en heptá "siete" frente al latín septem.  Ahí tenemos, por ejemplo, el Hordeum hexásticum o la Filipendula hexapetala frente a la Elatine sexandra o el Sedum sexangulare; o la Cardamine heptaphylla o la Potentilla heptaphylla frente al Asplenium septentrionale, helecho amigo de la cara norte de las rocas.  En efecto, el norte para el romano lo señalan las siete estrellas de la Osa Mayor, llamadas en latín un poco arcaico septem triones "los siete bueyes".  De ahí septentrional, frente al griego ártico: bueyes u osas, la dirección es la misma.

Por cierto que en entomología es frecuente el adjetivo siete: por ejemplo en la Coccinella septempunctata o en la célebre Magicicada septendecim o "cigarra mágica diecisiete".

También en el número uno se halla la oposición S/H que repasamos aquí, aunque más difícil de percibir.  Tomemos por ejemplo la palabra simplex, de la que hemos hablado alguna vez: a ella corresponde en griego haplús, de donde sale el género Haplophyllum: "hoja simple" significa.  En simplex, la idea de "uno" está en sim-, que corresponde al griego hén-, quizá reconocible para el europeo culto en la palabra hendecasílabo o "verso de once sílabas" (héndeca = úndecim = uno-diez = once).  ¿Por qué escribimos endecasílabo sin H?  Pues porque hemos tomado la palabra de los italianos, raza que en el medievo se propuso acabar con la H (sin conseguir más que un bonito lío).  Recuérdese que el endecasílabo lo pusieron de moda Dante y Petrarca, y aquí los aclimataron los italianizantes Boscán y Garcilaso: la falta de H en endecasílabo es un buen ejemplo de la autonomía de lo gráfico, y de su persistencia (o de la ignorancia o, más bien, el descuido ortográfico de nuestros humanistas).

Para ir acabando, comparemos el latín semi- con el correspondiente griego ἡμί-, que ya vimos en ἡμίονος "mula" y, en terminología botánica, en hemicriptófito, hemiparasito, hemiploide y una buena porción de términos más (basta consultar los diccionarios).  En los géneros florales, véase Phyteuma hemisphaericum, por ejemplo, frente a Bupleurum semicompositumCerastium semidecandrumAgrostis semiverticillata y unos cuantos más.

Y ya que hemos escrito hace poco del Hyoscyamus, compárese el nombre del cerdo latino, sus, y sus parientes los suidos, con ese hyos- que en el nombre botánico representa la idea "de cerdo", pero en lengua griega.