domingo, 24 de julio de 2022

Limonium

 



Acompaño al amigo J. A., en una fresca mañana de julio, a una luminosa excursión botánica por las cercanías de Ablitas, donde ha creído ver una gran cantidad de Limonium ruizii.  Por sus comentarios, adivino un trasfondo sentimental en la búsqueda de esta planta: su madre la recogía anualmente para formar con ella el centro de siemprevivas que presidía el comedor familiar, en Ejea de los Caballeros.  

Encontramos, en efecto, la planta en una llanura llena de manchas salitrosas, de yeso: está en plena floración, y relativa abundancia, aunque limitada al espacio de una hectárea, aproximadamente.  Es para mí la ocasión de interesarme por la palabra limonium que, como supongo a la mayoría de los lectores, siempre me traía a la mente el cítrico amarillo que refresca nuestros veranos.

Ah, pues no.  Nada que ver con los limones.

El tratado de Dioscórides (iv 16) da cuenta del λειμώνιον /lei-moó-ni-on/: "que algunos llaman neuroides" (νευροειδές, literalmente "con aspecto de fibra" o "de cuerda"); "las hojas semejan la de la acelga (τεῦτλον), más finas y pequeñas, en número de diez o más, tallo fino, recto como el del lirio..."  Y para terminar afirma Dioscórides que el λειμώνιον "crece en praderas y lugares pantanosos" (φύεται δὲ ἐν λειμῶσι καὶ ἑλώδεσι τόποις).  ᾿Εν λειμῶσι: he aquí la clave del nombre; en efecto, de la palabra griega λειμών /lei-moón/ "prado" sale el adjetivo λειμώνιος "pratense", del que λειμώνιον, el nombre de nuestra planta, no es más que el neutro sustantivo.

Ahora bien, ¿de qué planta habla Dioscórides cuando escribe λειμώνιον?  Unos afirman que de la Statice limonium (el actual Limonium, si no me equivoco); cierto diccionario afirma que es una espèce d'anémone; pero la mayoría (al menos en casa) está de acuerdo en que describe la Beta maritima L, que, aunque no me aclaro del todo, parece ser la antecesora de todas las variedades hoy cultivadas de acelga, y al presente recibe el nombre botánico de Beta vulgaris ssp maritima (a ésta la llama Teofrasto τευτλίς).



Gayo Plinio Segundo (me gusta devolverle de cuando en cuando su nombre completo al que solemos llamar Plinio el Viejo, y eso que falleció con cincuenta y tantos, un chaval) escribe lo siguiente en XX 72:  Est et beta silvestris quam limonium vocant, alii neuroidem "hay también una acelga silvestre que llaman limonio, y otros neuroide": como se ve, o copia a Dioscórides, o bebe de la misma fuente.  Pero Plinio añade una noticia del tipo "trucos para el hogar":  aqua betae radice decocta maculas vestium elui dicunt, item membranarum "dicen que con el agua de cocer raíz de acelga se limpian las manchas de la ropa, y tambien de los pergaminos".

Claro es que la palabra limonium de Plinio es un helenismo, esto es, una voz tomada del griego.  La primera I es larga (como corresponde a la transcripción del diptongo ει), y también la o (como corresponde a la ómega griega).

A diferencia de nuestro limonio, de raigambre puramente helénica, el nombre de los limones parece ser que viene, a través del árabe laymun, de la palabra que designaba a este cítrico en el idioma persa.

Es la primera vez que subo aquí más de una foto por artículo, pero es que no sé cuál elegir entre las varias que amablemente me autoriza a publicar Joaquín Álvarez, su autor, a quien desde aquí le agradezco su permiso y sus hermosas fotografías.

jueves, 21 de julio de 2022

Gentiana

 


Concluía el pasado viernes el XXVII curso de botánica pirenaica ("Flora y vegetación de los Pirineos") organizado por el Instituto Pirenaico de Ecología, con sede en Jaca, y tuve la suerte de sumarme a su postrera excursión, paseo extraordinario tanto por la belleza del lugar (las cimas del valle de Ordesa) como por la calidad y número de profesores, pues, además de Daniel Gómez, el coordinador, asistían en esta ocasión David Badía, Xavier Font, Gabriel Montserrat, Javier Peralta, Josep Maria Samsó; otros habrá que sepan tanto o más, pero no encontraréis compañía más agradable ni que dispense su ciencia con la misma sencillez generosa.  Y como la botánica es asunto para almas nobles y cándidas, también el alumnado del curso era de lo más simpático y tratable.

Ya que pasé por asesor latinis litteris, me tocó responder a alguna pregunta sobre nombres de plantas.  De algunas respuestas quedé particularmente insatisfecho, así que voy a tratar de darles aquí una forma, espero, mejor.

Para empezar, un joven preguntó por el origen del nombre Gentiana, y con titubeos lo di por fitónimo honorario, esto es, dedicado a cierto personaje.  Ahora, armado de mis libracos, concreto la respuesta.  En el libro XXV de la enciclopedia de Plinio se lee que la genciana fue descubierta por un rey de los ilirios llamado Gencio o Gentio:  Gentianam invenit Gentius rex Illyriorum.

A diferencia del homérico Aquiles (a quien se dedica la aquilea) o del centauro Quirón (epónimo de la centáurea), Gencio es un personaje histórico, del que dan noticia fuentes griegas y romanas: en el siglo II aE Gencio fue rey de Iliria (más o menos igual a la antigua Yugoslavia).  Por iniciativa de Roma, pactó con ésta alianza, pero luego la traicionó para apoyar a Perseo de Macedonia.  El pretor Anicio Galo capturó a Gencio el año 168 aE en la ciudad de Escodra (Scodra, hoy Skutar o Scutari, en la actual Albania).  Tito Livio, tras relatar cómo el pretor invitó a cenar al rey antes de ponerlo bajo custodia, enfatiza cuán barata fue su traición, vix gladiatorio accepto, decem talentis, ab rege rex, ut in eam fortunam recideret "un rey que recibe de otro diez talentos, propina impropia de un gladiador, para caer en tal infortunio" (xliv 31).

La genciana según Plinio nace por todas partes (ubique nascentem) pero es de gran porte en el Ilírico (Illyrico tamen praestantissimam), con hojas de fresno pero grandes como de lechuga (folio fraxini sed magnitudine lactucae), tallo tierno grueso como el pulgar, hueco y vacío (caule tenero, pollicis crassitudine, cavo et inani), con las hojas en verticilos (ex intervallis foliato), a veces de tres codos de altura (iii aliquando cubitorum: tres codos vienen a hacer un metro veinte), de raíz flexible, negruzca, inodora (radice lenta, subnigra, sine odore), abundantísima en los montes húmedos subalpinos (aquosis montibus subalpinis plurima).  Se usa la raíz y el jugo (usus in radice et suco).  La raíz es de naturaleza calorífica (radicis natura est excalfactoria), pero las embarazadas deben abstenerse de beberla (sed praegnantibus non bibenda).

Plinio describe aquí, en opinión común, la Gentiana lutea.  Según otros, sin embargo, se trata de la Gentiana purpurea.  Ignoro hasta qué punto influye en esta última hipótesis la ilustración que de la γεντιανή se ve en el Dioscórides de Viena (en la foto de arriba), que me atrevería a decir que no parece una genciana, aunque las flores, desde luego, pintan de color púrpura.  Si tienes buen ojo podrás descifrar la primera línea del texto (δοκεῖ μὲν ὑπὸ πρὼτου εὑρῆσθαι Γέντιδος τοῦ ᾿Ιλλυριῶν βασιλέως) que repite la noticia de Plinio: "Gencio rey de los ilirios fue el primero en hallar la genciana".  (Aquí lo llama Gentis o Géntide; en Eliano de Preneste el nombre del rey toma la forma Γένθιος.)

Plinio y Dioscórides fueron más o menos contemporáneos, y son los primeros en mencionar la genciana (que no figura en Teofrasto, o al menos no la encuentro en los índices de su Historia plantarum).