miércoles, 8 de julio de 2020

Rojo IV



Grecia designó con la palabra φοῖνιξ el color rojo y el tinte púrpura; pero la palabra púrpura, que hoy aplicamos al famoso tinte y a un color (sea el que fuere), proviene de la voz con que los griegos llamaron al animal que daba el tinte.  En efecto, πορφύρα /por-fý-raa/ es el molusco de la púrpura (sea o sean los que fueren, pues no entraremos aquí en este espinoso y montuoso asunto; montuoso porque la industria de la púrpura, al procesar toneladas de moluscos para obtener unos gramos del regio tinte, produjo en varios lugares de la costa mediterránea auténticas montañas artificiales formadas, como el Testaccio romano, por acumulación de materiales desechados, conchas de gasterópodos en nuestro caso, montes que son hoy testigos de la industria y la ambición antiguas).

Como ocurría con φοῖνιξ, que produjo el doblete phoenix / punicus, también πορφύρα entró en latín en tiempos arcaicos y se convirtió en purpura, mientras que en época clásica sería más cuidadosamente adaptada en la forma porphyra, significando el animal, el tinte y el color.  Asociado éste con el poder, en Roma la púrpura coloreó el paludamentum (capa del general) y el ribete en la toga de los senadores; con el tiempo, en época imperial, se restringió el uso de este tinte, y acabó por ser monopolio de la casa real.  Algún emperador bizantino llevó el mote de Porfirogéneto, "engendrado en la púrpura", bien porque nació con papá en el trono, según la interpretación corriente, bien porque nació en una sala del palacio de Constantinopla llamada Pórfira por su decoración con la piedra púrpura, esto es, con pórfido.

La forma griega (porphyr...) no me da ningún resultado, en cambio la variante latinizada es frecuente en fitonomástica: así el Claviceps purpurea o cornezuelo de centeno (que tantos viajes involuntarios ha producido a lo largo de la historia, por contaminar los panes con ácido lisérgico, y tantos voluntarios en época pop); y entre las plantas con flor la Prenanthes purpurea, la Digitalis purpurea, el Geranium purpureum, la Ipomoea purpurea, el Lamium purpureum.

Ahora mire usted la foto de arriba y dígame: ¿eso es color púrpura?  Sí, y yo bucanero del Caribe.  No, no, perdone; que no voy a discutir con usted, y menos de colores, asunto demasiado litigioso para mi carácter pacífico.  Pero creo que fueron gentes del norte los que bautizaron a estas plantas supuestamente purpúreas, aunque no veo la púrpura ni en la digital ni en las prenantes (parece que fue Lineo quien las cristianó, pero quizá el nombre es anterior) ni, a decir verdad, en ninguna de las otras.  Pero sigamos.

Puesto que ater atra atrum es el adjetivo "negro", hay que suponer que atropurpureus designa un color púrpura que tira al negro o contiene mezcla de negro: así se ha llamado a la Scabiosa atropurpurea, y a la Epipactis atropurpurea.  Creo que esta última se llama también Epipactis purpurata, como si no fuera del todo púrpura, sino empezando a mancharse de este color; eso mismo significa el participio purpurascens "que empieza a purpurar", y lo lleva el Helleborus purpurascens; yo hubiera aplicado ese adjetivo también al Lamium, pues mejor que purpureum le quedaría llamarse purpurascens o purpuratum, porque sólo enrojece un tanto el cogollo superior.

Antes de dejar la púrpura, me apetece mencionar que en zoología sí tenemos la variante culta porphyr... en el Porphyrio porphyrio o calamón común, animalico acuático que porta una boina discreta de tamaño, pero de un hermoso color púrpura: ¡eso sí que es púrpura, caramba!

Acabo de consultar en Wiquipedia el artículo "púrpura" y veo que, quizá por ser en buena medida traducción del inglés, allí da por púrpura lo que entienden los sajones por purple; así que, por favor, consideren todo lo dicho aquí sobre ese color como válido sólo para el segundo milenio, tiempo pasado, ay, en que hablábamos castellano.

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