viernes, 3 de julio de 2026

Horrores botánicos IIII

 Harto sabido es que don Alonso Quijana (o Quijada, o Quesada, que en esto hay diferencias) vestía, en palabras del puntual historiador, "calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo".  Velludo era en el siglo de Cervantes lo que ahora decimos terciopelo; esta manufactura se llamó vellutum en latín tardío, y de ese vellutum salen el velluto italiano, el vellut catalán, e incluso, pasando por el viejo francés veluotte, el velvet con que denominan los ingleses a ese tejido.  El origen remoto de estas palabras está, por supuesto, en el villus arriba examinado, referido ahora a la materia textil.

Pues bien, algunos nombres específicos aluden al pelo vegetal por la semejanza con tejidos industriales, y en mi opinión velutinus está entre aquéllos.  Ese adjetivo no es clásico, y sospecho que ni siquiera es medieval.  Quizá su origen esté en el italiano moderno, donde es usual vellutino, diminutivo de velluto, o en el francés velouté (allí velours continúa el villosus latino).

De los seres aterciopelados, o velutinos, el más conocido hoy aquí es la Vespa velutina, célebre por haber invadido zonas de nuestra península en los últimos años para terror de no pocos.  Pero también hay velutinus en botánica: al menos un arce caucásico, el Acer velutinum Boiss., y una poácea que vive en Andalucía, el Trisetum velutinum Boiss.  Deduzco yo que al suizo Boissier (que visitó España, muy joven, en 1837) le encantaba el terciopelo, o al menos su adjetivo.

El dictado de lanudo o lanoso, por su parte, puede aludir también al pelo a través de una manufactura, aunque Stearn define lanatus (woolly) como covered with long, dense, curled, and matted hairs, ressembling wool; as Verbascum Thapsus, Stachys germanica; y la definición de Font Quer es muy similar.  Encuentro lanosos la Carlina lanata, el Carthamus lanatus, el Citrullus lanatus (que es la sandía), el Holcus lanatus.  De la Saussurea laniceps y la Saussurea lanata creo que ya se hizo mención.

Además de la lana está la lanúgine, en latín lanugo, esto es, una especie de bozo lanoso que por metáfora vale "adolescencia".  En el Diccionario de botánica, sin embargo, lanuginoso parece sinónimo de lanoso, y en Stearn es asimismo woolly, downy.  Barbiponientes encuentro el Convolvulus lanuginosus y el Ranunculus lanuginosus.  

De la forma griega de lana (ἔριον /é-ri-on/) ya hemos mencionado el Teucrium eriocephalum y el Eriophorum latifolium.  Ahora bien, parece ser que Teofrasto llama ἐριοφόρον /e-ri-o-fó-ron/ al algodonero; y pues sale a colación este amoroso tejido (amoroso llaman en mi pueblo al de tacto suave), no nos queda más remedio que confesar nuestra ignorancia sobre el origen de gossypium (o gossipium) y su adjetivo gossypinus, que parecen venir del ámbito helénico (lo digo por la Y) pero, una vez más, documentarse antes en latín.

Gayo Plinio Segundo, el insoslayable naturalista romano, afirma (NH 12 21) que en la cumbre de la isla Tylo (la actual Baréin, en el golfo Pérsico) crecen unas lanigerae arbores "árboles portalanas" cuya fruta, "una calabaza del tamaño de un membrillo", al madurar se rompe dejando ver lanuginis pilas, ex quibus vestes pretioso linteo faciunt "bolas lanosas de las que fabrican vestidos de un tejido precioso".  Arborem vocant gossypinum, concluye el enciclopedista, y, en efecto, parece que está describiendo ejemplares del Gossypium arboreum L, el ἐριοφόρον de Teofrasto o algodonero arborescente.

Quizá por eso Plinio llamó al algodonero xylum ("madera" en griego), y xylinum al algodón.  Pero la denominación griega del algodón se ignora, y tras una nomenclatura medieval confusísima, que mezcló los nombres del algodón y de la seda, se consolidaron para el algodón cotonium o coton o cotonum (del árabe qutun) y de ahí provienen las denominaciones modernas.

Aparte de este Gossypium (y otros, como el G barbadense), la Saussurea laniceps se llama también gossypiphora "portalgodones", e igualmente tenemos una Sideritis gossypina o "algodonosa".

Asimismo en botánica pasa por "algodón" la voz γναφλιον /gna-fá-li-on/ o γνφαλον /gná-fa-lon/, que en la Grecia antigua quizá significó más bien algún tipo de lana o de relleno para colchones (la voz parece emparentada con el verbo knáptein "cardar" y el sustantivo knaféus "cardador de lana").  De ahí vienen, pues, el género Gnaphalium, y en particular el Gnaphalium luteo-album, ahora más bien llamado, si no me equivoco, Pseudognaphalium luteoalbum (he copiado los específicos tales como los encuentro escritos); y también una labiada pequeñita que crece por mi pueblo, el Teucrium gnaphalodes ("de aspecto algodonoso"), al parecer llamado "zamarrilla lanuda".

Antes de despedirme de lanas y algodones, una pregunta que no he conseguido responder: ¿es Phagnalon anagrama de γνφαλον?  Sospecha sin confirmar.  El creador del anagrama sería Alejandro Cassini, en 1810.

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