domingo, 12 de julio de 2026

Horrores botánicos y VI

 En fin, puede un vegetal verse aquejado de calvicie, y entonces ¿por qué no consolarse con una barba?  Todo es pelo.  Barba en latín se dice fácil: barba.  Y el que tiene barba, barbatus.  No faltan yerbas barbadas, a tenor de su nombre: hay una Avena barbata, un clavelito o Dianthus barbatus, un Rhododendron barbatum; otra gramínea, el Schismus barbatus (también llamado Festuca barbata), y otra más, la Stipa barbata...  Las definiciones de los diccionarios no aportan gran cosa; Stearn da barbatus por sinónimo de crinitus.

Luego encuentro Anthyllis barba-jovis, ¡vaya nombre sonoro, "barba de Júpiter"!  Por las imágenes visibles en la red no adivinaría usted dónde tiene la barba esa leguminosa; pero la denominación le viene de antiguo, parece ser que del propio Plinio el mayor; y puesto que ya escribí en su día sobre este fitónimo, y no he aprendido más, renuncio a insistir.

Y tenemos también, claro es, el género Jovibarba, que diríase creado para desgajar algunas especies del género Sempervivum.  Entiendo que aquel género significa Jovis barba o "barba de Júpiter", como el específico recién comentado.

Remataré esta despeinada faena con un par de observaciones sobre las voces griegas que dejé a un lado al inicio de este repaso capilar.

Invierto el orden precedente y comienzo por la barba griega, esto es, πώγων /poó-goon/, presente en muchos binomios lineanos.  Tenemos, pues, la "barba varonil" en el Andropogon, que es "barba de oro" en el Chrysopogon, en Cymbopogon será "barba en forma de barca" o "de copa" (κμβη /kúm-bee/), en Geropogon "barba de viejo", en Polypogon "barba múltiple", "barba de buco" en Tragopogon, "raíz barbuda" en Rhizopogon (un hongo: "rizopogo de león" se llamó a la apreciada criadilla de tierra o Terfezia arenaria); y doy la traducción que me salta a primera vista, sin más averiguar sobre las plantas en cuestión.

Añado, por no dejarlo tirado por ahí, el Ophiopogon jaburan, una bonita convalariácea japonesa vista en el botánico de Florencia; su nombre significará "barba de culebra".  Además, hay dos hieracios con epíteto barbado: uno es el Hieracium leiopogon del Mont Ventoux (λεῖος /léi-os/ "pulido": "barba uniforme" o "barba sin asperezas" supongo que es la idea) y el Hieracium eriopogon o "barba lanosa".

Y para terminar, en honor de los amigos del canuto (alguno queda por ahí) traigo el Pogostemon cabli o cablinchouli (de todas estas formas lo encuentro escrito), la labiada india que da el pachulí.  Cosa del pasado milenio, inaudito quizá para nativos digitales.  Yo, al menos, hace mucho que no huelo ese aroma capitoso, perfume de los antros que frecuentara nuestra barbuda, melenuda, remota juventud.

Sigo, brevemente, con el término griego para "cabellera": κμη /kó-mee/, y su derivado κομήτης /co-meé-tees/ "melenudo".  Encuentro varios géneros con epíteto comosa "melenuda": Hippocrepis, Leopoldia, Pedicularis, PicrisPolygala; en masculino, el dulce Ananas comosus.  No menos sabroso, el Coprinus comatus.  También hay una Euphorbia flavicoma "de cabello leonado", y un Ranunculus auricomus "de cabellos de oro".  Y no olvidemos el cabello radical del Galium cometerhizon, del que ya hemos hablado.

Termino, por fin, con el "pelo" básico en la antigua Grecia: θρίξ τριχός /zríx tri-jós/.  Baste la mención porque hemos escrito sobre ello y es tan extensa su progenie que arrastraría muchas páginas: vimos ya καλλθριξ y πολύτριχος (en Plinio callitrichon y polytrichon, comentados a propósito de la Callitriche y un Thymus polytrichus) y unos cuantos derivados de θρίξ, a los que podríamos añadir aún más: acrotríquido, tricofagia, triquinosis...

Incluso en binómina lineana, claro, como la Trichinella spiralis.  (En origen triquina --sería mejor acentuar tríquina, como los italianos-- es el adjetivo griego "pilosa", unos dicen porque "fina como un pelo", otros que "entortillée" como un pelo.  ¿Pero fina quién?  ¿La larva del nematodo?  Será.)

Entre los botánicos, Asplenium trichomanes (del específico dimos etimología), Helictotrichon cantabricum ("pelo helicoidal", genérico debido al extremo retorcido del lema, como se ve tal vez en esta foto), Ranunculus trichophyllus (ahora conozco mejor la planta y creo preferible "hojas como cabellera" antes que "hoja peluda"), Leucojum trichophyllumPotamogeton trichoidesFestuca trichophyllaTrichosporum lobbianum ("semilla peluda", quizá), Trichoceros parviflorus ("cuerno peludo", si no es "pelo cornudo"), Trichostomum ("boca peluda": un musgo).  Sin duda la lista se puede alargar.

Me agrada el nombre de otro briófito, Syntrichia, que debe de significar "pelo unido" o cosa parecida (el prefijo syn- implica unión o simultaneidad).  Quizá quiere decir que forma mechones, como floccosus.

Abandono aquí la peluquería.  Con una última observación: la voz τρχωμα /zrí-joo-ma/ "pelambre" (en griego clásico alude a espesuras marxistas, no digo de Groucho, sino del otro) se emplea en botánica para designar no sólo pelos, sino "cualquier excrecencia epidérmica, sea de la forma que sea"; pero, eso sí, para ser legítimo tricoma ha de haberse "formado a base de células exclusivamente epidérmicas" (Font Quer).

sábado, 11 de julio de 2026

Horrores botánicos V

 En bonito lío me he metido.  Tengo la casa llena de pelos.  Pelos por el suelo, pelos por el sofá...  Ni de lejos esperaba yo encontrar tanto cabello vegetal.  Supongo que se nota, por el desorden de esta pilosa averiguación.  Y el pelo no decae, antes aparece nuevo, como por magia, donde menos lo pienso.  Ahora bien, juro por Ormuz y Arhiman que este verano no escribiré sobre pelos más página que la presente o, como mucho, una más, si no puedo evitarlo.

Otro tejido con nicho, aunque menor, en la nomenclatura botánica es la seda, manufactura de chinos, casi mitológicos seres que los romanos llamaban, precisamente, seres: de ahí el adjetivo latino sericeus "de seda".  Nada que ver con nuestro verbo ser: ya los griegos llamaban a los chinos σρες, y a su remota región σηρική.  Por cierto que de serica sale el inglés silk, mientras que ¡oh paradoja!, nuestra voz seda (y la seta italiana, y la soie francesa, y el alemán Seide) vienen de esa saeta de la Crepis setosa, seta en latín vulgar (y en botánica) "pelo basto" "pelo de cerdo" "cerda".  Estupendo.

No encuentro en mis notas plantas meramente sedosas, pero sí un hieracio medio sedoso, el Hieracium subsericeum, una Araujia sericifera o "portaseda" (el jazmín de Tucumán, difundido como ornamental y ahora temido invasor) y una orquídea que, al contrario que el hieracio, es, con palabra que mezcla griego y latín, "totalmente sedosa": la Ophrys holosericea.  (La wiki española la llama holoserica, si es que, como parece, se trata de la misma especie; y afirma que el epíteto significa "parecido a araña".  Esto último es un error, creo yo: aquí está sericeus o sericus precedido del griego λος λη λον /hó-los hó-lee hó-lon/ "íntegro", "todo", que tenemos en holártico, holófito, holoparasito y muchos términos más, incluido el hoy de moda holístico.)

¿Entra farinosus en el capítulo de los pelos?  Quizá no, y por lo demás sólo conozco una planta harinosa, la Primula farinosa.

¿Y fimbriatus?  Para mí este adjetivo significa "orlado" o "veteado".  Pero Stearn traduce fringed y lo define como having the margin bordered by long filiform processes thicker than hairs; as the petals of Cucubalus fimbriatus.  Con ese nombre, aparte del cucúbalo citado (al que le pega más el sinónimo de Silene multifida, creo yo), no encuentro más que un Catasetum fimbriatum de cuya celeridad polínica supe por el librito de Paco Calvo Planta sapiens (librito interesante, sea dicho de paso, sobre la conciencia y la conducta de las plantas, algo para dejar atónito al filisteo pero que nos impresiona poco a los devotos de Darwin y la Pachamama).  En fin, a la vista de los especímenes citados, fimbriatus, más que peludo, vale en botánica "desflecado".

En cuanto a ciliatus (ciliated, esto es, having fine hairs, resembling the eyelash, at the margin &c) tiene relación con pelos sólo en una posición concreta: dispuestos en filas, como las pestañas y las cejas.  En efecto, cilium en latín es "pestaña" o "ceja" (esta última palabra, ceja, viene precisamente de cilia, plural de cilium, igual que hoja viene de folia, plural de folium).  Y ya habrá usted adivinado que por vía culta tenemos el doblete cilio, importante en biología, para uso de paramecios y vorticelas, pero también del resto de animales y vegetales.

Con el específico en femenino, ciliata, encuentro Androsace, Galinsoga, Gentianella, Hippocrepis, Iberis, Lepidotis (L ciliata es sinónimo de Lycopodium clavatum), Melica, Ophrys (O ciliata, por otro nombre O speculum).  En masculino sólo tengo Lathyrus saxatilis, también llamado L ciliatus.  En neutro me aparece el Oedogonium ciliatum (un alga).  Con cambio de sufijo hay una Arenaria obtusifolia ssp ciliaris.  ¿Por qué ciliaris en vez de ciliata?  Lo ignoro; ciliaris y ciliata se diferencian como "de cilios" y "con cilios": poca cosa.  Por último encuentro una Draba tomentosa ssp ciliigera: "portacilios".

¿Y strigosus, tiene que ver con pelos?  Yo diría que no, pues en latín clásico la palabra significa "emaciado", "macilento".  Ahora bien, en Stearn strigose es definido como covered with sharp, appressed, rigid hairs.  Sólo encuentro en mis apuntes una Avena strigosa (en la wiki italiana aluden a sus pelitos sedosos) y una Cuphea strigulosa.  El diccionario de Font Quer da a elegir, para el significado de estrigoso, entre cubierto "de pelos rígidos" y "de notables asperezas".

Y luego están, por supuesto, las crines: algún vegetal dotado de ellas, esto es, crinitus, encuentro en mis notas.  Al menos la Scutellaria crinita y una planta capense, el Mesembrianthemum criniflorum (que ha de tener las crines en las flores, si entiendo bien el específico).

Bueno, otra página más de pelos, y ya será la última.

viernes, 3 de julio de 2026

Horrores botánicos IIII

 Harto sabido es que don Alonso Quijana (o Quijada, o Quesada, que en esto hay diferencias) vestía, en palabras del puntual historiador, "calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo".  Velludo era en el siglo de Cervantes lo que ahora decimos terciopelo; esta manufactura se llamó vellutum en latín tardío, y de ese vellutum salen el velluto italiano, el vellut catalán, e incluso, pasando por el viejo francés veluotte, el velvet con que denominan los ingleses a ese tejido.  El origen remoto de estas palabras está, por supuesto, en el villus arriba examinado, referido ahora a la materia textil.

Pues bien, algunos nombres específicos aluden al pelo vegetal por la semejanza con tejidos industriales, y en mi opinión velutinus está entre aquéllos.  Ese adjetivo no es clásico, y sospecho que ni siquiera es medieval.  Quizá su origen esté en el italiano moderno, donde es usual vellutino, diminutivo de velluto, o en el francés velouté (allí velours continúa el villosus latino).

De los seres aterciopelados, o velutinos, el más conocido hoy aquí es la Vespa velutina, célebre por haber invadido zonas de nuestra península en los últimos años para terror de no pocos.  Pero también hay velutinus en botánica: al menos un arce caucásico, el Acer velutinum Boiss., y una poácea que vive en Andalucía, el Trisetum velutinum Boiss.  Deduzco yo que al suizo Boissier (que visitó España, muy joven, en 1837) le encantaba el terciopelo, o al menos su adjetivo.

El dictado de lanudo o lanoso, por su parte, puede aludir también al pelo a través de una manufactura, aunque Stearn define lanatus (woolly) como covered with long, dense, curled, and matted hairs, ressembling wool; as Verbascum thapsus, Stachys germanica; y la definición de Font Quer es muy similar.  Encuentro lanosos la Carlina lanata, el Carthamus lanatus, el Citrullus lanatus (que es la sandía), el Holcus lanatus.  De la Saussurea laniceps y la Saussurea lanata creo que ya se hizo mención.

Además de la lana está la lanúgine, en latín lanugo, esto es, una especie de bozo lanoso que por metáfora vale "adolescencia".  En el Diccionario de botánica, sin embargo, lanuginoso parece sinónimo de lanoso, y en Stearn es asimismo woolly, downy.  Barbiponientes encuentro el Convolvulus lanuginosus y el Ranunculus lanuginosus.  

De la forma griega de lana (ἔριον /é-ri-on/) ya hemos mencionado el Teucrium eriocephalum y el Eriophorum latifolium.  Ahora bien, parece ser que Teofrasto llama ἐριοφόρον /e-ri-o-fó-ron/ al algodonero; y pues sale a colación este amoroso tejido (amoroso llaman en mi pueblo al de tacto suave), no nos queda más remedio que confesar nuestra ignorancia sobre el origen de gossypium (o gossipium) y su adjetivo gossypinus, que parecen venir del ámbito helénico (lo digo por la Y) pero, una vez más, documentarse antes en latín.

Gayo Plinio Segundo, el insoslayable naturalista romano, afirma (NH 12 21) que en la cumbre de la isla Tylo (la actual Baréin, en el golfo Pérsico) crecen unas lanigerae arbores "árboles portalanas" cuya fruta, "una calabaza del tamaño de un membrillo", al madurar se rompe dejando ver lanuginis pilas, ex quibus vestes pretioso linteo faciunt "bolas lanosas de las que fabrican vestidos de un tejido precioso".  Arborem vocant gossypinum, concluye el enciclopedista, y, en efecto, parece que está describiendo ejemplares del Gossypium arboreum L, el ἐριοφόρον de Teofrasto o algodonero arborescente.

Quizá por eso Plinio llamó al algodonero xylum ("madera" en griego), y xylinum al algodón.  Pero la denominación griega del algodón se ignora, y tras una nomenclatura medieval confusísima, que mezcló los nombres del algodón y de la seda, se consolidaron para el algodón cotonium o coton o cotonum (del árabe qutun) y de ahí provienen las denominaciones modernas.

Aparte de este Gossypium (y otros, como el G barbadense), la Saussurea laniceps se llama también gossypiphora "portalgodones", e igualmente tenemos una Sideritis gossypina o "algodonosa".

Asimismo en botánica pasa por "algodón" la voz γναφλιον /gna-fá-li-on/ o γνφαλον /gná-fa-lon/, que en la Grecia antigua quizá significó más bien algún tipo de lana o de relleno para colchones (la voz parece emparentada con el verbo knáptein "cardar" y el sustantivo knaféus "cardador de lana").  De ahí vienen, pues, el género Gnaphalium, y en particular el Gnaphalium luteo-album, ahora más bien llamado, si no me equivoco, Pseudognaphalium luteoalbum (he copiado los específicos tales como los encuentro escritos); y también una labiada pequeñita que crece por mi pueblo, el Teucrium gnaphalodes ("de aspecto algodonoso"), al parecer llamado "zamarrilla lanuda".

Antes de despedirme de lanas y algodones, una pregunta que no he conseguido responder: ¿es Phagnalon anagrama de γνφαλον?  Sospecha sin confirmar.  El creador del anagrama sería Alejandro Cassini, en 1810.